A lo largo de los últimos años, la volatilidad del precio del petróleo ha sido cada vez más evidente, como cuando en la pandemia del COVID, el precio del crudo estuvo en terreno negativo, pues la producción continuaba y la paralización global de las actividades económicas era evidente. De igual manera, la invasión de Rusia a Ucrania ocasionó una importante variación del precio del petróleo; ahora, un nuevo capítulo como es el conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán genera importantes cambios en el precio, pues un día antes de que se inicie el conflicto, el viernes 27 de febrero, el crudo cerraba a casi 62 dólares el barril, posterior a ello, pasando más de 60 días, el crudo ha estado permanentemente fluctuando entre 90 y 120 dólares el barril. Todo esto trae consigo importantes implicaciones globales, dado que por el estrecho de Ormuz (lugar donde se sitúa el conflicto) transita entre el 20 % y 25 % del crudo mundial con especial destino a Asia.

Ecuador no deja de ser la excepción al sentir las consecuencias de un conflicto que está al otro lado del planeta, pues un precio de barril de crudo con tan importantes fluctuaciones, automáticamente se traslada a variaciones en el precio de los derivados (así también en plástico, fertilizantes y otros productos); por ello, en el país se dio un incremento en el precio de los combustibles, que debido al sistema de bandas que rige desde el 2024, establecido por el Gobierno, en que se indica que puede bajar hasta el 10 %, si el caso lo amerita, y subir hasta el 5 %, se traduce en que el impacto al bolsillo de los ecuatorianos no sea mayor, debido a esta medida de contención fijada por el Gobierno, trayendo consigo que en la actualidad se estén otorgando subsidios a los combustibles para así no agravar la situación económica de las familias producto de las distorsiones globales que existen. El conflicto no tiene en el corto plazo un fin, por lo que estas medidas paliativas contendrán el incremento de los precios, que sin duda será también evidente los próximos meses, y aunque el conflicto acabara mañana, lo que nosotros observamos como variaciones de precios del barril de crudo es en el mercado de futuros, es decir, es el precio el que se negocia ahora por un crudo que será entregado entre 30 y 60 días, por lo que, a pesar de que el conflicto finalice (por ejemplo, mañana), seguirán sus ondas impactando el precio de los combustibles a nivel global dos a tres meses más. Por tanto, es importante que la población entienda que no se trata de ajustes económicos de iniciativa del Gobierno (porque ahora se otorgan subsidios por el sistema de bandas), sino más bien implicaciones de un problema global; es decir, de no existir la banda de precios, el impacto sería mayor. (O)

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Jorge Calderón Salazar, académico y analista económico, Guayaquil