Ante las problemáticas presentadas al intentar recuperar los ahorros, de toda la vida, de mi padre fallecido en el 2021, en un banco, deseo presentar a través de ustedes una medida que creo debe tomar urgente la Superintendencia de Bancos ante tantos robos informáticos.
Cuando un cliente de cualquier banco del país fallece, debe ser política de Estado que inmediatamente cualquier heredero presente el acta de defunción de su pariente en la Superintendencia de Bancos, y la misma superintendencia se encargue de realizar una auditoría de todos los productos en las cuentas de banco del fallecido, y sea la superintendencia la que entregue el reporte de los productos y sus saldos a los herederos, con carta sellada y firmada, transformándose la institución en un garante de ese dinero hasta que los herederos completen en mutuo acuerdo los documentos solicitados, como por ejemplo la posesión efectiva.
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El caso es que en 2021 mi padre falleció. En ese mismo año presenté al banco el acta de defunción, y este 2026 que hemos completado los documentos exigidos por el banco indican que solo hay $ 1,81, exigiendo aparecen unas acciones, y luego tres meses por solicitud del defensor del cliente de la Superintendencia de Bancos aparece una póliza irrisoria.
Además, desde la representación del defensor del cliente aún no nos entrega los artículos de nuestros derechos como herederos y las obligaciones del banco como institución financiera.
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Son cuatro años y seis meses desde que presentamos la partida de defunción en el banco, cuatro años que el dinero del depositante fallecido quedó en el aire, expuesto a cualquier alteración informática. (O)
María Andrea Del Cioppo Morstadt, Guayaquil