He visto y leído opiniones de muchos “expertos” que frente a problemas muy complejos y por tanto de difícil solución, porque requieren de múltiples actores que orienten sus acciones en el mismo sentido, se limitan a proponer la emisión de políticas públicas, la coordinación interinstitucional, incrementos presupuestarios, el control de la corrupción, la transparencia, la eficiencia administrativa, entre otras alternativas.

Lamentablemente no he encontrado un análisis detenido de las causas que originan los problemas, que es el único medio para establecer seriamente posibles soluciones al desempleo, deficiencias en los sistemas de seguridad social, salud y educación, inseguridad, narcotráfico y muchos otros.

Muy pocos se detienen a identificar las dificultades de gobernanza que origina la actual Constitución, que por su concepción estatizante, casi todas las propuestas de solución a los problemas nacionales han sido declaradas inconstitucionales. Tampoco se profundiza en las causas que afectan la independencia y la calidad de los organismos de control y administración de justicia; las deficiencias y los riesgos de continuidad de la seguridad social en cada uno de sus fondos, a pesar de contar con estudios muy bien elaborados; el tamaño del Estado; la falta de representación ciudadana; las trabas para promover la inversión privada, que en mi opinión, es la mejor forma para generar fuentes de trabajo.

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Es indispensable que la academia, los gremios de profesionales, las organizaciones sociales, los expertos en diferentes especialidades y otros actores, con la participación de organismos del Estado y de la comunidad internacional, analicen las causas de los problemas más agudos de nuestro país. (O)

Mario Andrade Trujillo, Quito