El pueblo ecuatoriano quiere la paz, pero los líderes, dirigentes del paro nacional indígena, no quieren diálogo, no se contentan con todo lo que han pedido, sino que quieren gobernar el país.

Ellos andan en elegantes carros cuatro por cuatro, viajan por el mundo, tienen celulares de alta gama con internet ilimitado, tienen guardaespaldas, viven bien, ¿qué les dan a sus comunidades que siguen pobres? Queman ciudades, paralizan la alimentación (no hay comida), la salud (no hay medicinas ni hospitales abiertos), el transporte (no hay buses), etc., ya que el pueblo, incluyendo los indígenas víctimas, sufren las consecuencias de la violencia y el terrorismo en las protestas. Los verdaderos líderes y patriotas buenos como Gandhi, Mandela, exigían los derechos de sus pueblos en modo pacífico, no causaban daño a los habitantes de sus países. Los que queman, explotan o dinamitan obras, casas, instituciones; cortan con cuchillo a transeúntes, periodistas, secuestran militares, no tienen buenos sentimientos ni buenas intenciones con su raza. Por qué no hay un coronel, general, militar con valientes comandos patriotas, como antes fueron las FF. AA., y le hagan entender al presidente Lasso (raro, le dio COVID, no da cara) que es hora de sancionar a los terroristas desestabilizadores. (O)

Esther M. de Guerra, Quito