El fin de una campaña política no es educar, es presentar un plan de comunicación acorde con la idiosincrasia ciudadana, cuya meta es convencer. Aunque suene cruda, es la realidad que estamos viviendo en un marco electoral marcado por autoridades que se tiran la pelota para quemar tiempo y no tomar decisiones, en un panorama evidente de campaña anticipada.
¿Qué ofrecen aspirantes a gobernarnos?, armas para que nos matemos; mil dólares, a un millón de nosotros, para que lo gastemos en la tienda del barrio; exportar barriles de agua; y si se nos acaba la plata entonces reunir 35 celulares para sacar el oro que se encuentra guardado allí. ¿Estas propuestas nos muestran la realidad de candidatos o son reflejo de lo que somos?, porque nos hemos convertido en un país crédulo que prefiere las soluciones rápidas a los problemas, sin pensar en las consecuencias. Nos hemos acostumbrado a contentarnos con una dádiva en lugar de salir a buscar el pan con esfuerzo. Me incluyo, y a todos los demás, porque en una democracia la opinión de la mayoría es la que termina marcando el rumbo de todo el país; no importa que haya trabajadores si la mayoría preferiría recibir un bono, no interesa que haya quienes respeten la ley si los que son más prefieren arreglar los problemas con un balazo, no importa que haya emprendedores si los que toman las decisiones con su voto son los que prefieren exportar agua… Lamentablemente, nos toca esperar que aparezca alguien que nos engañe, que se esté inventando que la solución es enviar a cadena perpetua a todo el que robe; cuando en su fuero interno sabe que para reformar las leyes penales se necesitan conocimientos de política criminal; necesitamos que nos mientan que nos van a regalar mil dólares, cuando en realidad piensan que para salir adelante lo que se necesita es empleo y que las empresas se vuelvan competitivas mediante un plan económico bien pensado. Y necesitamos a otros que en campaña se pasen haciendo el ridículo en TikTok para ganar seguidores, pero que en realidad posean un gran plan de gobierno que nos saque de la crisis en la que el país se encuentra sumido. Dudo mucho que esto pase, porque quienes quieren gobernarnos quizá son un reflejo de nosotros, solo buscan soluciones parches para seguir con el viva la fiesta. La única solución ante todo esto es la educación, sino seguiremos viviendo en la utopía de los cuentos de bribones que saben que jamás van a cumplir. (O)
Francisco Andrés Ramírez Parrales, ingeniero, Samborondón









