Los docentes desempeñan un papel fundamental en la acogida y la enseñanza de todos los estudiantes, independientemente de sus antecedentes, sus capacidades y su identidad. Esta premisa, que podría parecer obvia, fue resaltada en la presentación de la política “Enseñanza inclusiva: preparar a los docentes para enseñar a todos los estudiantes”, del informe de Educación Global de la Unesco, GEM 2020: Educación e inclusión.

Con motivo de conmemorar este 11 de octubre el Día Internacional de la Niña, la Unesco ha evaluado los adelantos conseguidos en educación desde la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, un compromiso histórico firmado por 189 países para promover los derechos de las niñas y las mujeres. Parte fundamental de esa promoción radica en el acceso a la educación. Después del compromiso asumido en Beijing en 1995, unos 180 millones más de niñas se han matriculado en la enseñanza primaria y secundaria.

Sin embargo, sigue siendo más probable que ellas sufran exclusión en relación con los varones. En consecuencia, la Unesco señala que todavía es vital que los Gobiernos aborden la discriminación persistente para lograr la igualdad para la próxima generación de niñas.

Mujeres líderes y jóvenes cuyas vidas se han transformado gracias a los avances en la educación se reunirán con los ministros de Educación de Finlandia y Senegal y la directora general de la Unesco, mañana lunes, para debatir las prioridades para la próxima generación de niñas.

Las niñas nacidas en los países de bajos ingresos en el decenio de 1980 adquirieron siete meses más de educación por cada año de educación que sus madres. Una mamá con mayor madurez emocional y mejor nivel de educación tendrá ventajas al criar sus hijos en relación con una madre adolescente y sin preparación.

Es relevante, en la educación de niñas y mujeres, la perspectiva de los docentes respecto a la violencia, la justicia, los derechos económicos, de salud, el clima, la tecnología e innovación y el liderazgo. (O)