Por la pandemia se propuso la revisión vehicular. Me tocaba en abril, pero se dispuso que ambos requisitos se cumplan entre julio y agosto. Fui al banco a pagar la matrícula y se me indicó que no le había sacado una copia, cosa que no lo sabía, me fui a buscar una copiadora y regresé al banco con la copia. La señorita de la caja no pudo accionar la tarjeta de crédito y me sugirió pagar vía internet. Me fui a casa y lo hice con ayuda de mi hijo, no me fue fácil hacerlo yo.
Como perdí el turno, volví a sacar otro, un domingo. Fui, y llegué a la revisión (ATM), a esperar que llamen para entregar el sticker de haber pasado la revisión. Normalmente llevo mi vehículo al taller de mi confianza para que me lo dejen al pelo y pasar la revisión. Esta vez, no lo hice (sábado y domingo no atiende el taller). Llegada la hora de retirar mi sticker, una señorita de ventanilla (11) indicó: “Tiene que volver... No pasó la revisión”, y me entregó la causa, dije, ¿qué significa esta observación? (kilométrica). Descortés indicó, “de eso no sé, pregunte en la revisión”. Con ese resultado negativo fui a un taller cerca. El mecánico dijo: “Se trata de alineación, es rápido, no caro”, como $26. Volví al domingo siguiente y pasé a la revisión.
Hay dos cosas que valen la pena mejorar: 1° En la sala de espera, la pantalla indicadora del turno aparece y desaparece muy rápido e inmediatamente suena una especie de sirena que anuncia el turno, pero cuando uno alza la vista para ver el turno, ya el aviso del número del tique ha desaparecido. Hay que estar buen tiempo mirando la pantalla para no perder el turno, si se pasa hay problema, que ya depende de la buena voluntad de las jóvenes de ventanilla. 2° Lo más desagradable se da antes de ingresar a la ATM, a revisión, en la calle mozalbetes prácticamente ‘asaltan’, logran detener y aturden al conductor con golpes al carro y gritan “el foquito de la guía trasera no prende”, para supuestamente arreglarte el daño falso.(O)
Sucre Calderón Calderón, abogado, Guayaquil