Los seres humanos no nos caracterizamos principalmente por tomar las mejores decisiones. Como nos cuenta Yuval Noah Harari en su libro De animales a dioses, fue justamente cuando los Sapiens dejaron de ser cazadores-recolectores y se convirtieron en agricultores, cuando se registró uno de los primeros grandes errores. Ya que como dice el autor, no fue el hombre quien domesticó al arroz, al trigo o las papas, más bien fueron estas especies las que domesticaron al hombre ya que con su ayuda pudieron expandirse por el mundo; y a partir de ese momento empezó la esclavitud del hombre hacia la producción.

Creemos siempre que somos la especie más inteligente, pero en reiteradas ocasiones la historia nos demuestra lo contrario.

En mi época cuando se preguntaba a los niños qué quieres ser cuando seas grande, las respuestas eran variadas e incluían, por lo general, astronauta, bombero, doctor, policía, etcétera. He visto recientemente una entrevista a muchachos en Europa, en la que se les realiza la misma pregunta y las respuestas ya no son tan variadas como antes y casi se reducen a tres nuevas (no sé si llamarlas profesiones): youtuber, influencer y socialité. La primera es una persona que sube videos a su canal de YouTube con la intención de conseguir seguidores y volverse famoso. La segunda es una persona que tiene cierta credibilidad sobre algún tema y su influencia en redes sociales puede ser beneficiosa para alguna marca en específico. Y la tercera es una persona famosa que tiene una posición superior dentro de su entorno y pasa su tiempo asistiendo a eventos como desfiles de moda, festivales gastronómicos, fiestas, etcétera. Algo sorprendente es que ni siquiera uno mencionó algo acerca del planeta o el medio ambiente. ¿Es esta la muestra de que nuestra especie está a punto –una vez más– de cometer otro gran error? 

Paradójicamente ciertas personas por la influencia que generan en los demás, si toman las decisiones correctas, podrían conseguir algo que se ha convertido en una tarea casi imposible, salvar al planeta.(O)

Macario Stefano Rosania Larrea,

Quito