El lector se sorprenderá de cómo la agenda original LG, que implicaba solamente la homosexualidad, ahora tiene por parte del autor de este artículo la inclusión de la letra P y los puntos suspensivos en el título de este artículo.
Es que pronto vendrá la P de poligamia, ya que nadie debería oponerse, a que un ser humano declare su preferencia sexual por la poligamia, y exigir luego el matrimonio igualitario, sea entre varias personas del mismo sexo, varias personas de diversos sexos, y dentro de esa multitud que permite la poligamia, que los miembros de ese matrimonio tenga de suyo varias preferencias sexuales.
Los puntos suspensivos están ahí, porque vendrán otros inventos posteriores.
Conozco a muchas personas homosexuales. Las respeto muchísimo, y nadie jamás podrá decir que he ofendido a alguna persona de esa condición. Tengo amistad y aprecio grande por muchos de ellos. Esa condición, nada tiene que ver con la agenda LGTBIP……
Esa agenda es una consigna política y no representa a la inmensa mayoría de personas de tendencia homosexual. De hecho, son una rabiosa minoría dentro de una minoría. Son muchos los homosexuales que no apoyan esta agenda, que no creen que mujeres lesbianas deben subir a un panel donde está hablando un arzobispo en Europa y desnudarse sus torsos. Que tampoco creen que hay que profanar iglesias, y que tampoco creen en histriónicas demostraciones en desfiles públicos, donde se alardea de tal o cual condición. No, en eso no cree la mayoría de personas de tendencia homosexual.
La agenda LGTBIP… busca la destrucción de la familia. Esto fue uno de los principales objetivos del Marxismo Leninismo, donde los niños eran del Estado, debían ser educados por y para el Estado. Y así como al no volverse viable la conquista de Latinoamérica por medio de revoluciones armadas, se diseñó el socialismo del siglo XXI como una ruta alterativa para que el totalitarismo se apodere de nuestros países, así también al fracasar el marxismo como modo de organizar la sociedad con la lucha de clases y la destrucción de los valores familiares, se diseñó esta estrategia la LGTBIP…, para destruir igualmente a la familia, y que los anarquistas que no pudieron destruirnos con la revolución armada del proletariado, puedan ahora hacerlo a través de esta herramienta.
Y detrás de esta corriente, que ha extendido con impresionante habilidad y capacidad de maniobra sus tentáculos en el mundo, no la Corte Constitucional, sino 5 de sus miembros, realizaron una ilegal reforma a la constitución, cambiando una norma absolutamente clara y explícita mediante el arbitrio de una interpretación, con lo cual no solamente se abre el espacio a esa nefasta agenda en el país sino que, además, se deja abierta la puerta para que la Constitución sea manoseada con mayor perversidad que la de un pedófilo.
El decir que “los derechos están por encima de normas expresas y claras” es un subterfugio demasiado audaz. Siendo tan clara la norma de que el matrimonio es entre un hombre y una mujer, habiendo el espíritu del legislador sido totalmente claro en los debates, no cabía una interpretación.
Lo que hicieron es tan forzado como interpretar que el medio día no es cuando el reloj marca las 12:00, sino cuando el sol está totalmente perpendicular sobre la superficie del lugar, y que por lo tanto el medio día es totalmente relativo, ya que dependería de dónde esté en el planeta y en qué época del año. De hecho, dada la inclinación variable de la tierra durante todo el año, dado que en los solsticios de invierno y verano la posición del sol relativa a la tierra es tan diferente, tal interpretación nos llevaría a que ni siquiera en un mismo punto de la tierra el medio día sería igual en ningún día del año, pues la posición del sol variará en todos los días, y la perpendicularidad no se repetirá durante el año a la misma hora en un sitio.
Los 5 miembros de la Corte Constitucional no solamente abrieron en el Ecuador el camino para el ataque a la familia, como célula básica de la sociedad, no solo le dieron luz verde a la agenda LGTBIP… sino que además sentaron el precedente que dará paso a muchos episodios y, pronto, de interpretaciones que serán reformas a la Constitución, sin que nadie en el Ecuador pueda refutarlas, pues los pronunciamientos de la Corte Constitucional son inapelables.
La enorme, gigantesca tristeza, es que los ecuatorianos que en forma abrumadoramente mayoritaria no estamos de acuerdo con este tema, nos miramos a la cara y nos preguntamos qué hacer. Y la respuesta es simple: La FaRC (familia revolución ciudadana) se especializó en la industria de los candados: dejaron un esquema legal en que la maldad no se puede desarmar. Nos dejaron una maraña de cosas perversas: códigos orgánicos que no deben existir y que no se los puede cambiar, una constitución hecha por extranjeros en contra de los ecuatorianos. En resumidas cuentas, nos dejaron una camisa de fuerza que nos asfixia maniatando nuestras libertades. Ojalá que no lleve esto a que algún día queramos tomar la justicia por nuestras propias manos y haya un caos total. (O)









