Se acercan las fechas límites para oficializar candidatos para las elecciones seccionales. Se empieza a esclarecer quiénes serán los llamados a representar a los diferentes partidos.
Entre los aspirantes vemos algunas caras nuevas, pero rodeadas de muchas caras no nuevas, lo que nos demuestra dos cosas: la primera es la clara ausencia de nuevos líderes que a través de hechos demostrables puedan ser del agrado de los electores, personas destacadas en ámbitos relacionados con la administración y el servicio, preparadas, con trayectoria intachable, que luego mediante una campaña de información puedan ser presentadas a los ciudadanos. La segunda, es más compleja, nos demuestra lo que está sucediendo, es que la política en Ecuador, para nuestra opinión, se ha vuelto superficial y por esto para los partidos es más sencillo buscar personajes “famosos”, o de la política reciclados...; para que ahora se pongan la camiseta con su lista, lean un discurso escrito previamente e intenten convencer a las masas con mensajes vacíos.
Esta es la razón por la que es más sencillo justificar un camisetazo con un simple “me equivoqué”, y que siga la fiesta. Por esto a dueños de partidos les toca estar de tarima en tarima, de entrevista en entrevista, hablando por cada uno de los candidatos que ellos han escogido, para explicar a la gente que aunque es cierto que tal o cual personaje estuvo en tal o cual lista, ahora ya cambió, recapacitó, es diferente; que lo anterior solo fue una etapa, como la pubertad.
Ahora la realidad es que los electores somos tan responsables como ellos, porque si no nos deslumbráramos con ciertas artimañas, y algunos políticos no las utilizarían, pero como aún resultan, lo van a seguir haciendo, como sucede en este momento.
Lamentablemente ya no podemos hacer nada.
Las cartas están echadas, los personajes escogidos, los rostros en las camisetas impresos, los banderines entregados, las camionetas preparadas, los discursos programados y ver en qué termina todo esto.
Y respecto a candidatos que se cambian de una lista a otra, preguntamos, ¿cuáles son sus tendencias, es solo el poder?(O)
Francisco Ramírez Parrales, Samborondón









