La bioética es la reflexión moral aplicada a temas relacionados con la vida en sus diferentes manifestaciones. No se agota en temas médicos y de salud, sino que se relaciona también con aspectos ambientales, sociales y jurídicos.

Con este enfoque amplio, las cuatro universidades cuencanas y la Cátedra Unesco de Ética y Sociedad en la Educación Superior, de la UTPL, han trabajado juntas desde el año anterior, desarrollando una serie de acciones para posicionar a la bioética en los ámbitos de la docencia, la investigación y en la sociedad toda.

En ese contexto, la Universidad del Azuay, que celebra sus cincuenta años de fundación, ha organizado y llevará adelante, con el concurso de las instituciones mencionadas, el Congreso Internacional Universitario de Bioética, que se realizará en su campus en la ciudad de Cuenca los días 3, 4 y 5 de octubre de este año. Para llegar a ese momento, cada una de las universidades implicadas fue sede de sendas jornadas que trataron los grandes ámbitos en los cuales la bioética cumple el ineludible rol de instancia de reflexión moral. En el mes de abril en la Universidad de Cuenca, con la participación de profesores e investigadores locales, se desarrolló la jornada sobre bioética y medio ambiente; en mayo se abordaron temas relacionados con bioética y sociedad en la Universidad Politécnica Salesiana; en junio, en la Universidad Católica de Cuenca se realizó el encuentro académico sobre bioética y salud; y, en julio, en la Universidad del Azuay tuvo lugar el evento sobre bioética y derecho.

La vigencia del pensamiento moral en el ámbito del medio ambiente es clara. El planeta enfrenta problemas complejos que se derivan de la contaminación global, producto de una cultura mundial de consumo irreflexivo y de la burda utilización de recursos naturales que ha producido el fenómeno del calentamiento global con las terribles consecuencias que se desprenden de este hecho, que debe ser comprendido e incorporado como la mayor catástrofe moral de la civilización contemporánea. Los temas de deterioro ambiental son complejos, delicados y de fatal desenlace para todos si es que no actuamos con absoluta decisión para atenuarlos y detenerlos.

La salud es el espacio social en el cual la bioética se ha desarrollado de forma más evidente. Los médicos y quienes forman parte de los sistemas de salud, a la luz del pensamiento moral sobre su quehacer profesional, han aportado para que aspectos decisivos en la vida colectiva formen parte del debate mundial sobre lo que debe hacerse o no en temas tan delicados como la eutanasia, el aborto, los cuidados paliativos, la investigación en seres humanos y otros de la mayor importancia.

Por fin existe consenso doctrinario respecto a que el mantenimiento, sostenibilidad y proyección de la vida es el objetivo mayor de la humanidad. Por eso, la institucionalidad social conformada por lo jurídico, administrativo y cultural es campo de reflexión deontológica, pues si el derecho o los procedimientos administrativos afectan negativamente a lo vital, no cumplen con su objetivo y deben ser corregidos para que esa meta moral los oriente y condicione. Lo social y lo jurídico son, por supuesto, los grandes escenarios de la bioética. (O)