Militares, electores y democracia

11 de Julio, 2018
11 Jul 2018
11 de Julio, 2018 - 00h21
11 Jul 2018

El Ecuador nació como país soberano en 1830 y fue concebido como un Estado democrático, la Constitución establecía que los ciudadanos eran iguales ante la ley y tenían derecho a elegir y ser elegidos; lo citado, contrastaba con lo que establecía el art. 12.- “Para entrar en el goce de los derechos de ciudadanía, se requiere: 1. Ser casado, o mayor de veintidós años; 2. Tener una propiedad raíz, valor libre de 300 pesos, o ejercer alguna profesión, o industria útil, sin sujeción a otro, como sirviente doméstico, o jornalero; 3. Saber leer y escribir”.

La misma Constitución establecía que el monto económico que debía poseer para ser elegido presidente era de 30 mil pesos y para diputado 4 mil; además, para ser presidente debía “Gozar de reputación general por su buena conducta”.

Ecuador en 1830 tenía alrededor de 500 mil habitantes; de esos estaban excluidos de elegir o ser elegidos, los analfabetos, las mujeres, los solteros, los clérigos, los que no tenían ninguna profesión y aquellos que no tenían ingreso económico fijo.

Para la época el salario de un jornalero era de medio real; ocho reales eran un peso, imaginémonos la fortuna que se necesitaba solo para ser ciudadano. El “derecho” de elegir o ser elegido recaía en alrededor de unos 8 mil ciudadanos.

Una de las principales responsabilidades de la “Fuerza Armada” desde la primera Constitución era “sostener sus leyes” y con pequeñas variables en el resto de Constituciones, “la garantía del cumplimiento de la Constitución y de las leyes”. Pese a las obligaciones constitucionales impuestas a los militares, hasta bien entrado el siglo XX, no existían mecanismos para hacer efectivo un control de la pureza del sufragio y que la voluntad de los electores se cumpla. No solo las dificultades de movilizarse y de comunicarse conspiraba contra un efectivo control del sufragio, sino que los jefes militares estaban comprometidos con los grupos de poder político y económico del país.

Para un efectivo control ciudadano, en 1925 se creó el documento de identidad y en la Constitución de 1945 el Tribunal Superior Electoral, “Para dirigir el proceso electoral y garantizar su pureza”.

En la Constitución de 1946, en su art. 22, dice: “La Fuerza Pública garantiza la pureza de la función electoral”. Igual disposición se establece en las Constituciones de 1967, 1978 y en la de 1998, art. 209.- El Tribunal Supremo Electoral dispondrá que la fuerza pública colabore para garantizar la libertad y pureza del sufragio.

A pesar de ser los garantes de los procesos electorales, los militares, en determinadas circunstancias, han tenido que oficiar de árbitros e incluso tomar el poder.

“Hoy los golpes de Estado”, señala Osvaldo Hurtado, “son dados por presidentes civiles elegidos por el pueblo, que desconocen el orden constitucional bajo el que fueron designados y expiden constituciones que les permite controlar todos los órganos del Estado, con el propósito de permanecer en el gobierno indefinidamente. Mediante la manipulación de la opinión pública, la organización de procesos electorales amañados y el uso de un ropaje democrático, encubren la dictadura que encabezan, eluden el escrutinio de la comunidad internacional y logran engañar a los incautos”.

En la Constitución que nos rige ya no consta que las Fuerzas Armadas son “garantes del ordenamiento jurídico del Estado” como se establecía hasta la Constitución de 1998; ahora tienen una responsabilidad mayor: “la protección de los derechos, libertades y garantías de los ciudadanos”. Ciñéndose a este mandato, los militares deben proteger a los ciudadanos para que ejerzan el derecho de elegir y ser elegidos y garantizar que su voluntad depositada en las urnas sea respetada. (O)

Militares, electores y democracia
El Ecuador nació como país soberano en 1830 y fue concebido como un Estado democrático, la Constitución establecía que los ciudadanos eran iguales ante la ley y tenían derecho a elegir y ser elegidos
2018-07-11T00:21:54-05:00
El Universo

Te recomendamos