Barras y estrellas

9 de Julio, 2018
9 Jul 2018
9 de Julio, 2018 - 00h35
9 Jul 2018

El manejo del país por parte de la Revolución Ciudadana fue malo en muchos campos, pero en el de las relaciones internacionales fue desastroso. Nos enemistaron con aliados antiguos y confiables, ladearon a las repúblicas más representativas para amistarse con tenebrosos dictadores, defendieron todas las causas perdidas, es decir no pegaron una. Nuestro principal “socio” nos prestaba a intereses usurarios para que empresas suyas construyan infraestructuras llenas de huecos. No hubo diplomáticos profesionales ni internacionalistas de calibre a cargo de la cartera de Relaciones Exteriores. Entre los personajes que la manejaron estuvo uno de origen extranjero, lo que no es malo para nada, con un pobre manejo de la lengua española, y esto sí es de lamentar. Este ser tenía la curiosa cualidad de no dejar huella por donde pasaba, así atravesó altas funciones y tres ministerios sin nada que se le pueda anotar. Ahora resulta que a este ciudadano le agarró un paroxístico ataque de patriotismo, que lo manifestó bufando en las redes, por haberse colgado una gran bandera de barras y estrellas en el Palacio de Carondelet, en señal de bienvenida al vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence. Que era servilismo dijo. Pero olvidaba que al “sultán” turco Erdogan, cuando vino a pegar a mujeres ecuatorianas en su propio país, fue recibido con homenajes similares, siendo canciller el propio Guillaume Long.

El mero hecho de aceptar la visita de Pence y la apropiada bienvenida, demuestra que se está comenzando a pensar en el Gobierno. Estados Unidos es nuestro principal socio comercial y no hay perspectivas a largo plazo de que deje de serlo. Pepe, dueño de restaurante, es el mayor cliente de Lucho, dueño de la tienda de la esquina. Lucho sale todos los días a la calle e insulta a Pepe, además en la sala de su casa tiene un cuadro en el que una calavera lleva un sombrero que dice “Pepe”. Si existiese este caso, todos pensaríamos que Lucho es un idiota, pero así hemos actuado con los americanos muchas veces y acentuadamente en la década última y perdida.

La pragmática económica podría bastar, pues para cultivar cuidadosamente las relaciones con Estados Unidos, pero la cosa va mucho más allá. Somos y queremos ser un país occidental. Las instituciones republicanas que nos rigen, los derechos humanos que nos esforzamos en respetar, el tipo de desarrollo basado en la ciencia y en la tecnología, son absolutamente occidentales. A ningún ecuatoriano se le ocurre que debamos intentar un Estado como el imperio Ming, ni como el Tawantinsuyo... bueno a ninguno en sus cabales. Por ahora la unión americana es, y lo será en el futuro predecible, la vanguardia política, económica y tecnológica de Occidente. Es lógico y legítimo alinearnos con la comunidad que comparte los valores simultáneamente cristianos y laicos que conforman nuestra sociedad. Esto, de ninguna manera, implica la renuncia a nuestras singularidades ni mucho menos a nuestros derechos. Tampoco conlleva el no mantener amistosas relaciones con todos los pueblos del mundo. (O)

Barras y estrellas
El manejo del país por parte de la Revolución Ciudadana fue malo en muchos campos, pero en el de las relaciones internacionales fue desastroso.
2018-07-09T00:35:13-05:00
El Universo

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