Las cámaras de un taxi filmaron la manera inhumana en la que un tipo luego de conversar varios minutos con un taxista, como si nada pretendiera, lo asesina despiadadamente. Luego de que fue aprehendido por las autoridades se ha determinado que quien aparece en el video el asesino no es de nacionalidad ecuatoriana.

Cómo es posible que delincuentes puedan acceder a nuestro país tan fácilmente. Las autoridades fronterizas deben velar porque nuestros límites no sean violados por criminales que huyen hacia nuestro país para cometer actos atroces. Ahora no podemos salir a trabajar sin miedo a la delincuencia, sin miedo a que un monstruo nos quite la vida o a nuestros seres queridos.

La inseguridad rampante está destruyendo nuestra sociedad. Se deben de tomar medidas concretas para que estos actos no vuelvan a ocurrir. Las autoridades que han sido elegidas por todos nosotros deben de velar por nuestro bienestar, haber controles en las fronteras. Todos debemos de sentir estas pérdidas como nuestras. Necesitamos denunciar a las autoridades todos los actos de delincuencia y criminales que veamos y no parar hasta que este “virus“ de la sociedad se erradique. Tenemos que estar vigilantes para que los jueces den las penas máximas a todos estos actos. Que no existan medidas sustitutivas, que no haya duda de que estos criminales vayan a pagar por sus atrocidades a la cárcel. No existe nada en el mundo que vaya a mitigar la pena de la familia de las víctimas de la delincuencia. El taxista asesinado solo fue un hombre que salió de su casa para buscar el sustento diario, como lo hace el albañil, el comerciante, el chofer, el profesional, como lo hacemos todos.

Vivimos en un país que tiene la obligación de brindarnos seguridad para que luego, al finalizar el día, podamos llegar a nuestros hogares y abrazar a nuestras familias. Estos asesinatos de manos de delincuentes no se conviertan cada día en más casos, en las estadísticas, en más noticias, que al cabo de unos días se olvidan. Mantengámonos unidos para que en Ecuador vuelva a reinar la paz.(O)

Francisco Andrés Ramírez Parrales, arrocero, Samborondón