Nuevamente los agricultores se han manifestado. Luego de tantos diálogos infructuosos con autoridades que solo saben asentir y simular que escuchan, prometen cambios que nunca llegan, cierran las puertas en las narices en privado, a los que en público les extienden invitaciones con una gran sonrisa; los agricultores de Samborondón se han vuelto a expresar en las calles.

La situación se mantiene deplorable, el arroz está a precios irrisorios, $ 25 la saca de 230 libras y con una tendencia a la baja; la UNA, Unidad Nacional de Almacenamiento, incumpliendo pagos; y los bancos estatales, exigiendo pagos inmediatos, amenazando con juicios de coactiva.

Lo que comenzó siendo una marcha pacífica, se tornó caótica cuando una fuerza policial empezó a agredir a manifestantes, ¿no se tiene derecho a reclamar frente a injusticias? Ya es hora de que ciertas autoridades velen por el pueblo y no por intereses de grandes industriales. Es la hora de que todos los agricultores continúen unidos y no seguir siendo manipulados por cuatro frases y promesas vacías.

El agro es la piedra angular de la economía ecuatoriana, el sector que más genera empleo, trabajo digno. Los reclamos se concibieron porque no es posible que se realicen cinco meses de trabajo intenso, tan solo para darse cuenta de que se termina teniendo pérdidas. El problema principal se encuentra en el área de la comercialización, deben encontrarse los mecanismos que permitan que los excedentes de las cosechas puedan ser exportados para que ya no exista la sobreoferta, que está causando tanto daño en los últimos años.

No solo el Ministerio de Agricultura debe de actuar, las entidades estatales deben juntarse para poder encontrar soluciones factibles y la rápida ejecución. Los agricultores no podemos esperar ni un día más, ya que es demasiado el tiempo que se ha perdido y no podemos tener una solución concreta. Los agricultores no queremos más autoridades que vengan a posar para fotos, necesitamos que se pongan a trabajar en encontrar soluciones. Agradecemos la cobertura de los medios y esperamos que nuestros reclamos sean escuchados y tomados en serio, dado que la labor de los arroceros no claudicará hasta poder acceder a condiciones que garanticen el bienestar de nuestras familias.(O)

Francisco Andrés Ramírez Parrales, arrocero, Samborondón