¿Multiplicar obras sociales?

21 de Febrero, 2018
21 Feb 2018
21 de Febrero, 2018 - 07h30
21 Feb 2018

Los habitantes de Guayaquil han logrado organizar, a lo largo de su historia, actividades de filantropía, beneficencia, caridad y civismo pensando fundamentalmente en la satisfacción de necesidades no resueltas cabalmente por las instituciones políticas, por múltiples factores que no es del caso determinar.

El sector público ha sido sobrepasado por situaciones y limitaciones de diversa índole, y existen muchas necesidades sociales y personales que no ha podido y probablemente no podrá satisfacer, a pesar de la buena voluntad que pueden tener los gobernantes, funcionarios, empleados y obreros.

¿Los sentimientos de patriotismo y de civismo son debidamente explicados, presentados suficiente y adecuadamente, con la palabra y el ejemplo, en los hogares y en los centros de enseñanza de todos niveles?

He allí material para pensar, reflexionar y decidir qué podemos hacer: ¿nos involucramos o cerramos los ojos para no ver la realidad, despreocuparnos de ella y de los necesitados, buscar nuestra comodidad y autoengañarnos, razonando que no son nuestros los problemas ajenos?

¿Cuántos estamos afectados por el síndrome de Caín?: ¿Acaso yo soy guarda de mi hermano?

Estas reflexiones, que vienen a mi mente con cierta periodicidad, cobran intensidad cuando, como me ha ocurrido en estas últimas semanas que he sido invitado a participar, con otros profesores, a dos reuniones de celebración organizadas por antiguos alumnos del colegio San José La Salle quienes, con júbilo y mucho humor, celebraron haber cumplido unos 50 y otros 25 años de su graduación de bachilleres.

¡Tanta buena gente! ¡Tanto talento! ¡Tanta experiencia!... ¿Acaso no pueden entre todos o entre los que voluntariamente quieran emprender una, aunque sea una, obra social en común?

El universo de carencias es inmenso en nuestra ciudad y en el país.

¿Acaso podrían concretarse a resolver aunque sea uno? ¿Cuál?

Como “El ejemplo ha de comenzar por casa”, según me enseñaron en la mía, voy a gestionar con mis compañeros lasallanos que ya completamos 63 años de graduados, que financiemos un par de becas a dos jóvenes talentosos que requieren ayuda para aprender a valerse por sí mismos y velar luego por sus familias.

Esta proposición no está limitada a los exalumnos lasallanos, pues mi intención es que, fortaleciendo el grupo, cada promoción de todos los colegios de Guayaquil o de otras ciudades añada a los fraternos lazos de amistad un objetivo común de ayuda a los necesitados, que estén al alcance de sus circunstancias y posibilidades.

Comprendo que, en el fondo, este es un desafío a la capacidad de emprendimiento colectivo que no abunda en nuestro medio; pero, como existe, considero que debe ser estimulado.

Así que ya sabe: esta es su invitación, individual, para que usted ayude a crear o fortalecer, con sus condiscípulos de colegio, preferentemente, obras sociales que, gracias a la colaboración, ayuden a paliar o superar, en el mejor de los casos, las necesidades urgentes que padecen muchas personas que no han tenido o aprovechado las oportunidades y ventajas que usted ha vivido.

¿Se multiplicarán las obras sociales? ¿Por qué? ¿Sería tan amable en darme su opinión?

(O)

¿Multiplicar obras sociales?
Los habitantes de Guayaquil han logrado organizar, a lo largo de su historia, actividades de filantropía, beneficencia, caridad y civismo pensando fundamentalmente en la satisfacción de necesidades no resueltas cabalmente por las instituciones políticas, por múltiples factores que no es del caso determinar.
2018-02-21T07:30:43-05:00
El Universo

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