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La libertad de elegir

Decidir el día en que uno va a morir suena inimaginable. Por naturaleza humana nos aferramos a la vida, hacemos planes para el futuro y tratamos de sacarle lo que más se pueda a cada minuto de nuestra existencia. Pero ¿qué sucede cuándo alguien se entera de que padece una enfermedad terminal que acabará con su vida en meses y en forma dolorosa? En ese momento, ¿se pensaría en tener la alternativa de poder morir sin sufrimiento?

La estadounidense Brittany Maynard tuvo la opción de elegir cuándo y dónde morir sin tener que soportar los estragos que le causaría un cáncer cerebral diagnosticado en enero. Maynard, de 29 años, se mudó al estado de Oregón (donde es legal la muerte asistida) con su esposo y su familia para recibir, de un doctor, una prescripción de drogas que la ayudarían a morir.

Brittany grabó un video (que ha sido visto por más de 10 millones de personas) para realizar una campaña a favor de la muerte digna, la cual se define como el derecho que debería tener toda persona, que padece una enfermedad incurable, de poder morir sin dolor.

Algunos pueden pensar sobre este tema, que solo Dios, quien nos dio la vida, es el único que puede quitárnosla. Otros pensarán que es un acto de gran fortaleza, y habrá quienes crean que es un acto de cobardía. En fin, genera un gran debate en la sociedad, pero me pregunto ¿quiénes somos para juzgar a otros por lo que decidan hacer con sus vidas?

Trato de ponerme en el lugar de Brittany Maynard, teniendo que tomar gran cantidad de medicinas todos los días, necesitando ayuda todo el tiempo, soportando fuertes dolores de cabeza y convulsiones, ¿cómo no considerar terminar una agonía de meses en un día y de forma tranquila?

No estoy abogando por nada, solo expreso mis inquietudes y los hechos en el caso de Maynard, pero confieso que siento el conflicto dentro de mí: nadie tiene derecho a quitarse la vida, pero asimismo nadie merece morir con dolor y sufrimiento.

Brittany Maynard tomó los medicamentos el 1 de noviembre y falleció siendo el nuevo rostro del movimiento que respalda la muerte digna.

Argentina, Colombia, Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Suiza, Estados Unidos (Oregón, Washington, Montana, Vermont y Nuevo México), se encuentran entre los países donde permiten legalmente la muerte asistida. Con la campaña realizada por Maynard, se enciende nuevamente la gran polémica, ya que muchos alzaron su voz para respaldarla y otros (incluyendo pacientes de enfermedades terminales) la cuestionaron duramente.

Maynard murió como ella deseaba, en paz y rodeada de su familia. Y son ellos quienes en su obituario la describen como una chica alegre, maravillosa, quien amaba viajar porque sentía que aprendía mucho haciéndolo. Visitó muchos países, entre esos Ecuador, donde tomó cursos de escalada en hielo, en Cayambe y Cotopaxi. También era buceadora y disfrutó mucho tiempo practicando ese deporte en Galápagos. Al finalizar su despedida, la familia de Brittany la cita diciendo: “la gente más feliz es aquella que se detiene por un momento, toma una pausa para apreciar la vida y dar gracias por ella. Si cambiáramos nuestros pensamientos ¡nuestro mundo cambiaría! Les deseo amor y paz a todos”.

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