Se habla mucho del emprendimiento como una respuesta a la búsqueda inútil de empleo y cada día hay nuevos informes, estudios y análisis. He recibido una de las publicaciones que recoge el estado del emprendimiento en el país durante el año 2013. Es un trabajo realizado en la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol), que contiene información valiosa sobre el tema, no solo de datos estadísticos básicos, sino también lo relacionado con el bienestar personal de los emprendedores, el clima emprendedor y las políticas públicas.

En la presentación, la directora de la Espae-Espol destaca que hay publicaciones que demuestran que el emprendimiento influye en el crecimiento de la clase media, en la reducción de la informalidad, en la disminución de la pobreza y en el aumento de bienestar y felicidad en los emprendedores.

Un capítulo estudia el tema en relación con los adultos mayores, de los cuales se dice que más de la mitad considera tener los conocimientos y habilidades para empezar un negocio, y el 40,7% considera que hay buenas oportunidades para iniciar un negocio en los próximos seis meses. Se recomienda poner atención en este grupo y se manifiesta una especial expectativa por los profesores universitarios obligados a retirarse a los 70 años.

Mientras revisaba la publicación a la que me he referido, me preguntaba por qué hemos olvidado que la palabra emprender no se relaciona solamente con los negocios. Su definición lo dice: “Acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro”. En realidad todos podemos ser emprendedores y comenzar algo que encierre cierta dificultad, por ejemplo, convertirnos en personas que ejercen su ciudadanía a plenitud y motivan a otros para que lo hagan, es difícil porque en el mundo de hoy hay mucho que nos ayuda a olvidar que somos ciudadanos y por lo tanto habitantes de una ciudad y de un país que depende mucho de nuestras decisiones. Quizás es más fácil emprender una tarea en que solo tenga que seguir las normas, sin cuestionarlas, sin preguntarme si son justas y adecuadas, sin pensar en que podría lograrse lo mismo de otra manera.

Tal vez podríamos comenzar a promover una cultura de diálogo. Eso hoy necesita emprendimiento, porque no sería fácil, estamos muy habituados a oír y a que se ignore o se descalifique la opinión de los demás.

El diccionario registra, además, la palabra “emprenderla”, que quiere decir “tomar el camino con resolución de llegar a un punto”. Iniciar una tarea y seguir el sendero, venciendo los obstáculos, sorteando los escollos, con la decisión de llegar a la meta propuesta. Otro sería nuestro país si hubiera muchos ecuatorianos capaces de “emprenderla”.

Tal vez podríamos comenzar a promover una cultura de diálogo. Eso hoy necesita emprendimiento, porque no sería fácil, estamos muy habituados a oír y a que se ignore o se descalifique la opinión de los demás.