Sobre la calle Esmeraldas, a la altura de la Pedro Pablo Gómez, centro de Guayaquil, las actividades transcurrían con normalidad durante la mañana de este lunes.
Los comercios operaban con regularidad; despachaban cliente tras cliente. Personas entraban y salían del mercado Pedro Pablo Gómez, abasteciéndose para una nueva semana; otros aguardaban en los paraderos de buses el transporte que los dejara en sus destinos.
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Sin embargo, murmullos se asomaban de entre puertas y ventanas. El sol se reflejaba en los restos de vidrios regados sobre la calzada de la calle Esmeraldas.
A pocos metros, una vivienda de cuatro pisos tenía marcas de impactos de bala en la puerta y ventana. Más hacia la izquierda, trabajadores de un local de plásticos, en medio de sus labores del día, abrieron una puerta negra enorme, también con orificios en su estructura.
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Vecinos y trabajadores apresuraban su caminar ante el mínimo indicio que significara hablar sobre lo sucedido durante el mediodía del Día de las Madres.
El violento ataque en el Día de las Madres
A las 12:39 del domingo 10 de mayo, un vehículo con cuatro personas a bordo fue interceptado por otro automotor, desde el que sujetos desconocidos abrieron fuego en reiteradas ocasiones.
Según vecinos, el violento ataque se extendió por alrededor de dos minutos.
Tres personas murieron y dos resultaron heridas en el ataque.
“Me tiré al piso. Fue algo impresionante, se escucharon varios disparos, parecían fusiles”, relató el trabajador de una panadería ubicada en las cercanías del ataque.
Él se escondió en la parte trasera de su local. “Gracias a Dios, mi esposa y mi hija no estaban a esa hora porque nosotros siempre salimos a comprar a la esquina, imagínese, habría sido una desgracia”, dijo.
Luego de una alerta emitida a través del chat del Circuito Garay, la Policía avanzó hasta las calles Pedro Pablo Gómez y Esmeraldas.
Hallazgos y víctimas del atentado
En el lugar encontraron un vehículo con múltiples impactos de bala y personas sin signos vitales en el interior. Además, otro ciudadano resultó herido, como víctima colateral, y fue trasladado a una casa de salud cercana.
Por su parte, otra vecina contó que toda su vida había vivido en el sector y jamás había visto un evento de esa magnitud. “Tengo 70 años viviendo aquí y nunca había pasado algo así”, contó.
Según ella, su hermano la alertó del hecho pidiéndole que no saliera y se mantuviera a buen recaudo. “Fue mi hermano que me avisó, me dijo que se escuchaban fuertes disparos, pero no sabíamos que eran tan cerca de nosotros”, narró.
Otro vecino describió el momento de pánico que vivieron: “Las personas corrían y se metían a los locales, algunos se tiraron al piso en la vereda, nosotros también estábamos agachados, esperando que pararan los disparos y que llegara la Policía”, afirmó.
Hasta el momento, el móvil del crimen aún no ha sido determinado por la Policía. El crimen sigue bajo investigación. (I)