Seis meses después del crimen del atleta Álex Quiñónez atribuido a la banda Los Tiguerones, salta a la luz un nuevo caso de un deportista supuestamente involucrado en hechos violentos. Al futbolista profesional Gabriel Cortez, con prisión preventiva desde la noche del viernes, se lo señala como la persona que aparentemente ordenaba y recibía información sobre sicariatos cometidos por dicha organización delictiva.


