El ministro del Interior, John Reimberg, informó que el Gobierno proyecta la construcción de una nueva cárcel con capacidad para 15.120 personas, cuya edificación tomaría entre 15 y 18 meses.
“Yo espero que sea menos, pero ese es el tiempo que se tiene previsto para la construcción”, afirmó.
Publicidad
Explicó que se trata de un centro penitenciario de gran escala en un terreno cercano a los 100.000 metros cuadrados, que contará con pabellones para grupos criminales, área médica y un sistema que permita evitar traslados constantes a otras casas de salud.
“En una cárcel se va a contar con todo, así como El Encuentro, para que no tengan que salir a diversas citas médicas en otros lugares”, señaló, al insistir en que el objetivo es garantizar el control y la incomunicación de las estructuras delictivas.
Publicidad
Urgencia por la nueva infraestructura
Reimberg sostuvo que la nueva infraestructura es necesaria con urgencia.
“Yo necesito esa cárcel para dar ese paso importante”, manifestó.
Sobre El Encuentro, cárcel de máxima seguridad ubicada en Juntas del Pacífico, en Santa Elena, donde están recluidos objetivos criminales de alta peligrosidad, indicó que ha dado “resultados muy positivos” y que responde a las expectativas planteadas por el Gobierno en materia de control y seguridad.
En cuanto a La Roca, detalló que actualmente funciona como cárcel de mujeres y que representa un modelo similar, aunque más pequeño, al de El Encuentro.
Endurecimiento del régimen y traslados estratégicos
Tras una reciente visita, aseguró que el régimen interno se ha endurecido.
“Hoy estas criminales y delincuentes están pagando de la forma que deben de hacerlo, no como están en las otras cárceles”, expresó.
Añadió que ciertas prácticas que se observaron cuando se realizaron los traslados quedaron atrás.
“Si usted ve las imágenes cuando ellas llegaron, llegaban con sus permanentes y maquilladas al nuevo centro penitenciario; eso se acabó”, afirmó.
Romper el control de estructuras delictivas
El ministro también señaló que continúan los traslados de personas privadas de libertad entre distintos centros a escala nacional.
Agregó que la finalidad es romper el control que determinadas estructuras mantenían sobre cárceles específicas.
“Estamos haciendo traslados de grupos de diferentes cárceles a nivel nacional para romper que una cárcel pertenezca a una estructura, la otra es de otra organización, sino que estén mezclados, como debe ser, justamente para debilitar ese poder”, destacó.
Reimberg sostuvo que administraciones anteriores permitieron que ciertas organizaciones consolidaran un dominio dentro de los centros penitenciarios.
“Tenemos que seguir trabajando no solo en lo que ya tenemos, como las penitenciarías, sino en cambiar esa lógica”, concluyó. (I)