Más de 350 efectivos de las Fuerzas Armadas salieron a patrullar las calles de Guayaquil la mañana de este 14 de septiembre como parte de la intervención que busca detener la ola de crímenes que enfrenta la ciudad. Los militares se desplazarán en más de diez sectores considerados conflictivos y peligrosos. Su salida a patrullar se dio horas después de que dos jóvenes murieran baleados por sicarios en el noroeste de la ciudad, la tarde y noche del lunes.

En una de las calles interiores de la isla Trinitaria empezó el operativo del personal de las Fuerzas Armadas y allí se detectó a un hombre que portaba un uniforme de uso militar, quien quedó retenido.

En las primeras horas de las intervenciones se encontraron armas blancas, armas de juguete, que aparentemente se intentaban usar en algún atraco, y droga, indicó Héctor Hugo, subintendente de Policía, que acompañó en los controles.

Además, los uniformados se desplegaron por tierra y agua para detectar el porte ilegal de armas, municiones y explosivos en zonas con mayor prevalencia de delitos.

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En la isla Trinitaria, en el sur, en la vía Perimetral se ubicaron tanques de guerra mientras los uniformados revisaban a usuarios de buses de transporte público, además de vehículos particulares y a sus ocupantes. El objetivo era hallar armas, que es la función específica de las Fuerzas Armadas.

Hugo dijo que el hombre que portaba la indumentaria militar podría ser sancionado con una pena privativa de libertad de 15 a 30 días por la usurpación de uniformes e insignias, según lo dispuesto en el Código Orgánico Integral Penal (COIP).

Johnny Bustamente, alférez de fragata de la Armada, señaló que estos operativos pretenden aminorar los hechos delictivos en las áreas consideradas críticas por actos delincuenciales.

Mientras tanto, varios ciudadanos y vecinos dijeron que estos operativos deben ser permanentes. David Guamán, un chofer, contó que en días pasados lo asaltaron con un cuchillo mientras esperaba el cambio de luz de uno de los semáforos en el sector de la isla Trinitaria. Por ello, consideró oportuna la presencia militar en el sector. Decenas de conductores se quejan de que los ladrones aprovechan la luz del semáforo para asaltar en la zona, donde además se han registrado casos de sicariato.

La intervención dispuesta días atrás por las autoridades, entre ellas la ministra de Gobierno, Alexandra Vela, y la comandante general de la Policía, Tannya Varela, se dio en respuesta a la ola de muertes violentas que se dan sobre todo en Guayaquil y Durán, ligadas al narcotráfico especialmente. Además, la inseguridad se refleja en toda la ciudad.

Alrededor de doce horas antes de los operativos militares, dos nuevos asesinatos se reportaron entre la tarde del lunes y madrugada de este martes 14 de septiembre.

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En el sector Flor de Bastión, bloque 9, a las 16:30 se suscitó la muerte de un joven de 17 años que circulaba en una motocicleta. Dos hombres en otra moto lo perseguían desde algunas cuadras y le propinaron disparos con un arma de fuego, según el coronel Pablo Guachamín, de la Policía del sector.

El personal de la Dinased recogió los siete indicios balísticos que encontraron en el cuerpo del joven y este martes tomaron entrevistas y versiones de los vecinos para la investigación del asesinato.

Los vecinos del joven se sienten consternados tras su asesinato porque lo conocían como un adolescente responsable, educado y que no andaba en “cosas malas”.

Los habitantes del sector dijeron que no existe colaboración de la Policía Nacional que resguarda el barrio. Se quejaron porque los gendarmes no ejercen su función o no pasa nadie en la unidad móvil implementada desde hace dos meses.

Los tres hermanos del occiso fueron los que más se quejaron. “Siempre hay inseguridad en esta zona donde vivimos, no hay policías que nos protejan y no defendieron a mi hermano, quien murió”, afirmó uno de ellos. El cuerpo del joven se encontraba hasta el mediodía de este martes en Medicina Legal.

Mientras, la madrugada de este martes, otro crimen se reportó en la Nueva Prosperina, también en el noroeste. A su arribo, equipos policiales recogieron indicios balísticos en la escena del asesinato.

Pablo Guachamín, jefe del distrito Nueva Prosperina, dijo que tras el ataque el cuerpo del hombre de 25 años fue llevado por sus allegados al interior de su domicilio. En el sitio, agentes se encargaron de realizar las diligencias investigativas para trasladar el cadáver al Laboratorio de Ciencias Forenses.

El ciudadano tenía un proceso judicial por robo y de manera periódica se presentaba ante la autoridad competente, agregó a los medios de comunicación.

Con los dos hechos delictivos suscitados ya suman 438 muertes violentas en la Zona 8, que comprende Guayaquil, Durán y Samborondón. (I)