Justh A. C., de 27 años, fue sacado de su casa en una urbanización de la vía a Salitre la madrugada de este sábado, 2 de julio, por hombres armados que fingieron un operativo policial para secuestrarlo.

Luego de más de 24 horas en manos de sus captores, se dio su liberación este domingo tras una intervención de agentes de la Unidad Antisecuestro y Extorsión (Unase) y del Grupo de Intervención y Rescate (GIR).

Los secuestradores exigían 200.000 dólares al padre de la víctima, quien fue testigo de cómo entraron a su casa en la madrugada y mientras le apuntaban con armas se llevaban a su hijo.

Se conoció que la Unase logró la detención de uno de los implicados en el secuestro pocas horas después de que se llevaran al joven. El sospechoso, identificado como Jhon T. P., fue detenido a las 12:30 del sábado en la vía a Samborondón.

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Franklin T. fue detenido el sábado en la vía a Samborondón. Estaría involucrado en el secuestro y le dictaron prisión preventiva. Foto: Cortesía Unase

El sospechoso reveló que el secuestrado supuestamente estaba en una casa de Socio Vivienda, pero cuando los agentes llegaron al punto ya no estaba ahí la víctima; y, tras una negociación, finalmente fue liberada la mañana de este domingo.

Luego de eso se lo llevó a un centro de salud para comprobar su estado.

Al mismo tiempo le dictaron prisión preventiva al detenido en la Fiscalía de Daule y se determinó el inicio de una investigación que durará 30 días.

Además del detenido, se recuperó uno de los cuatro carros usados para entrar a la urbanización. Es un Kia Sportage blanco, un modelo usado por la Policía.

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La Unase aún busca al resto de la banda que ejecutó el secuestro. Tampoco se ha aclarado si se pagó o no el rescate, ni en qué lugar se liberó a la víctima.

¿Cómo se dio el secuestro?

Una decena de hombres armados, a bordo de cuatro vehículos, ingresó a la urbanización sometiendo a los guardias de seguridad que se encontraban de turno en la garita de control de acceso.

Un motorizado con un traje similar al de la Policía Nacional llegó primero al punto de control de una de las etapas de la urbanización. Un hombre se bajó y, apuntando con una pistola, sometió al guardia.

Enseguida llegaron los cuatro automotores, de los que se bajaron otros tres presuntos antisociales; a uno de ellos se le observó un arma larga. Abrieron la puerta e ingresaron en los vehículos, pero antes metieron en la garita a otro guardia.

El hombre que llegó en la moto se quedó en la garita con otro, golpearon a los guardias y los acostaron en el piso boca abajo. Tiempo después los carros salieron de la urbanización ya con la víctima. (I)