El Centro de Privación de Libertad Santa Elena n.º 1, también conocido como la Cárcel del Encuentro, es el sitio donde permanece recluido el exvicepresidente Jorge Glas Espinel desde noviembre pasado.

Él es uno de los 635 reos que están en esta prisión, que entró en operaciones ese mes en un área ubicada a unos 20 minutos del centro de la comunidad Juntas del Pacífico, en la península de Santa Elena.

Centro de salud está habilitado en un costado de la cárcel. Foto: EL UNIVERSO

Desde que este centro, considerado de máxima seguridad, entró en operaciones se han realizado traslados de distintos sujetos considerados cabecillas de bandas, de alto nivel de peligrosidad, y objetivos de alto valor, incluidos involucrados en casos de alta relevancia judicial.

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En esta prisión se mezclan reos considerados cabecillas de grupos criminales, como alias Fede, Gerente y Negro Tulio, e involucrados en casos de alta relevancia judicial, como Glas, Pablo Muentes, Leonardo Cortázar, entre otros.

En cada una de las celdas son colocados cuatro reos indistintamente de su delito. La única condición es que no deben haber sido identificados como miembros de una misma banda.

Las condiciones generales de la Cárcel del Encuentro

En el interior de la prisión, a diferencia de otros reos, Glas es el único que no ha sido rapado como parte de los protocolos que se emplean en el reclusorio de máxima seguridad, aunque sí viste indumentaria naranja como sus compañeros de prisión.

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Ninguno de los privados de la libertad tiene beneficios especiales, remarcó el ministro del Interior, John Reimberg.

En esta prisión se ha cortado cualquier tipo de acceso a llamadas telefónicas; no hay economato ni se permite el ingreso de alimentos específicos, peor droga u otros medios irregulares que les permitan persistir en actividades ilícitas.

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En primera instancia, según Reimberg, los reos deben tener claro que así pagarán sus penas y esto servirá para advertir a otros que busquen delinquir. Agregó que en una segunda instancia se podría evaluar una rehabilitación, como lo piden ciertos sectores.

“Hoy un grupo minoritario trata de abogar por ellos; aquí hay un Gobierno firme, sólido y que tiene las ideas muy claras, pues esta es la forma en que los delincuentes van a pagar lo que han hecho”, manifestó.

El régimen de Jorge Glas en prisión

Por una orden judicial, Glas tiene acceso a una hora de sol, es decir, puede salir a un patio interior durante 60 minutos, reveló el ministro durante una visita a la que tuvo acceso este Diario.

Dicha área de forma triangular está a un costado del módulo asignado para él y sus compañeros. Tiene una banca de cemento para contemplar dos ventanales que ofrecen una vista que repite la escena, permitiendo visualizar las mismas estructuras de los módulos vecinos y parte del cielo.

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Reos permanecen dentro de los módulos asignados. Foto: El Universo

El resto de los reclusos permanecen las 24 horas en las celdas con la luz encendida durante todo el día. Directamente reciben su alimentación en el espacio asignado, no salen a patios exteriores y con la escasa luz que entra no saben qué día es.

En la misma celda, los reos, incluido Glas, realizan su aseo con una ducha asignada y tienen un retrete para las necesidades fisiológicas. Cada uno posee su respectiva litera con colchón.

Atención médica y estado de salud del exvicepresidente

En la Cárcel del Encuentro hay un centro de salud —con área de emergencias, rehabilitación y varias especialidades— que coordina atenciones en caso de requerirse, como con Glas, a fin de evitar traslados a espacios exteriores.

El exvicepresidente ha tenido que comparecer a audiencias telemáticas desde las salas disponibles en este reclusorio. Para ello se le han dado las facilidades y no ha sido sacado de prisión.

Por ahora, en este centro de privación comparte celda con Pablo Muentes, político que estuvo involucrado con el Partido Social Cristiano (PSC). Antes estuvo en compañía de Wilman Terán, expresidente del Consejo de la Judicatura, quien fue derivado a una prisión de Quito semanas atrás.

El exvicepresidente tiene sentencias por los casos Odebrecht y Sobornos 2012-2016, así como otra —en primera instancia— por el caso Reconstrucción de Manabí de trece años de prisión.

A fines de diciembre pasado, un juez negó un pedido de la defensa de Jorge Glas para que sea derivado a un hospital. El magistrado concluyó que no existió vulneración de derechos y recibe atención médica en el reclusorio. La defensa apeló el fallo.

El exvicepresidente Jorge Glas cuando fue trasladado a la Cárcel del Encuentro, en Santa Elena. Foto: Cortesía.

Como parte de ese pedido, Édison Barreto, médico internista, acudió a la prisión en diciembre pasado para hacerle un diagnóstico al exvicepresidente. Él enumeró 18 enfermedades que padece Glas y 21 medicamentos que deben suministrarle.

Además, en el diagnóstico se expuso que lo percibió con “angustia marcada, psicomotricidad retraída, voz hipofónica, enlentecimiento cognitivo, ansiedad y labilidad afectiva”.

Apuntó que presentaba insomnio, aspecto desmejorado, pérdida de masa muscular y desnutrición proteico-calórica y anémica.

Dentro de su estadía en prisión, incluido su tiempo en la Cárcel del Encuentro, el exvicepresidente ha recibido 512 atenciones médicas por distintas necesidades de salud, según autoridades.

Del 11 de noviembre a fines de diciembre en este centro de privación hubo 40 atenciones, según se reveló en dicha audiencia.

“Todas le han sido brindadas: psicólogos, psiquiatras, doctores de especialidades, aparte de recibir la medicina que los diferentes médicos le han recetado”, expuso el ministro Reimberg.

Por ahora, el CPL Santa Elena n.º 1 mantiene ocupados cuatro de sus cinco módulos. El restante está listo y se lo destinará a futuros traslados o capturas de objetivos de alto valor para así completar la capacidad máxima de 800 reclusos. (I)