Virginia Muñoz y Mario Baquerizo, los padres de Lisbeth Baquerizo, protestaron casi a diario afuera de la Fiscalía de La Merced durante meses para exigir al fiscal Luis Machado, entonces a cargo de la investigación del presunto femicidio de su hija, que se emitieran las órdenes de detención para los sospechosos del crimen.

El crimen de Liss, como la llamaban sus allegados, ocurrió el 21 de diciembre y el 23 el caso había sido asignado a Machado. Pese a que el esposo de Lisbeth huyó del velatorio el 22 de diciembre y que casi atropella a un agente en su fuga, el fiscal Machado emitió la orden de detención contra Luis H. recién la tarde del 29 de diciembre, horas después de que el sospechoso saliera del país a bordo de un vuelo a Bogotá.

Eso siempre le pareció sospechoso a Virginia, quien terminó de decepcionarse del fiscal el 13 de enero, cuando se emitieron las órdenes para detener a los familiares del sospechoso, quienes habrían ayudado a encubrir el crimen y hacerlo pasar como un accidente. Ese día se fugó la información de la Fiscalía y cuando llegaron los policías a los allanamientos, ya no encontraron a nadie.

“Nos ha tocado suplicar por justicia todos estos meses, ese hombre tan malo, tan perverso, imagínese en siete años de fiscal a cuántas familias les habrá hecho daño, tantos padres que se han dado por vencidos”, reflexiona Virginia, quien esta semana siguió en los medios la detención del fiscal por no acusar a tres cabecillas de la banda Chone Killer, quienes habrían participado en ocho asesinatos.

Aunque a Machado le dieron medidas cautelares mientras dura la investigación por fraude procesal, la familia de Liss tiene fe de que al fin brillará la justicia.

Hasta febrero Machado estuvo a cargo de la investigación, pero tanto protestaron los Baquerizo que el caso pasó a otra fiscal y aunque actualmente no hay ningún detenido, los padres de la mujer de 30 años, a quien le pegaron las heridas de la cabeza con pegamento y maquillaron los moretones, confían en que pronto se detendrá a los culpables. (I)