“Le decían que yo era una piedra de tropiezo porque no quería ir a la iglesia, que se separara de mí y que me quitara a las bebés que ellos las iban a criar”, cuenta Primitiva Cuerves, una madre venezolana que desde hace diez días busca desesperada a su hija de 2 años, a quien presume que se la llevó su esposo cuando ella salió a trabajar el lunes 31 de mayo.

Desde entonces no sabe el paradero de su hija ni de Darwin, su esposo, con quien aseguró no hubo ninguna pelea y de quien se despidió normal al salir a vender galletas por las calles.

Ella se fue con su bebé de cinco meses y dejó en la casa a Darwin con la niña de 2 años y con su hijo de 8 años, quien es producto de su primer compromiso en Venezuela.

Cuando Primitiva regresó a la casa a las 19:00 solo encontró a su hijo, quien le contó que Darwin había salido temprano con su hermana.

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Con el pasar de las horas, la extranjera se desesperaba porque no aparecía Darwin con su hija y cuando buscó los documentos de identidad para ir a la Policía a denunciar la desaparición, descubrió que se había llevado los certificados de nacimiento del padre y de sus dos hijas menores.

Ella ha llamado a las familias de ambos en Venezuela y asegura que no habrían viajado allá. Desde entones, la madre ha acudido varias veces a la iglesia que frecuentaba su esposo, ubicada atrás del hospital Monte Sinaí, para preguntar por ellos.

Cuenta que se ha encontrado con versiones contradictorias y burlas por parte de los miembros. Añade que ha visto en Facebook que una de las hermanas de la iglesia publicó una foto grupal donde aparece su esposo, pero no hay rastro de su hija.

La Dinased activó la Unidad de Desaparecidos y ya hay varios agentes buscando a la menor y a su padre.

Pero Primitiva aún no puede creer que su esposo haya decidido obedecer al pastor.

Ella asegura que varias veces su esposo le pidió que fueran juntos la iglesia y que cuando ella se negaba, él le respondía que entonces no debían seguir juntos.

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Guayaquil, junio 8 de 2021.- Madre reclama a su hija desaparecida. Acusa a su exconviviente de llevársela. Foto Carlos Barros / El Universo. Foto: El Universo

“Yo no lo creí capaz, me enojé y le dije que se dejara de cosas, que tenía que trabajar para mantener a sus hijas en lugar de andar pensando en separarse”, cuenta la extranjera, quien explica que Darwin estaba construyendo un pozo séptico afuera de la humilde vivienda que ocupan desde hace algunos meses en la cooperativa Balerio Estacio, en el noroeste de Guayaquil.

Primitiva no tiene celular y sus vecinos la ayudan a contactarse con la Policía y están pendientes del caso y de alguna necesidad que tenga. También la ayudan a cuidar a sus hijos mientras ella recorre el sector de la iglesia evangélica y la casa de sus miembros en busca de su niña.

Cuerves cree que alguna hermana de la iglesia les está dando alojamiento y solo pide que le devuelvan a su hija.

La hermana de la extranjera llegó de Venezuela hace pocos días para ayudarla a repartir volantes y a busca a la menor de edad. (I)