Pedro tiene miedo. Sabe que los ‘vacunadores’ lo buscan para extorsionarlo. Ya no tiene WhatsApp. Hace tiempo dejó de usarlo, justamente por la inseguridad.

Pedro es un pescador de Manta. En realidad no se llama así, pero prefiere que no lo identifiquen porque seguramente darán con él para pedirle dinero.

El pasado miércoles, 6 de diciembre, a Pedro le robaron dos motores frente a la costas del cantón Jaramijó.

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Ese mismo día, un grupo de piratas empezó a robar en esa área y en total se llevaron 12 motores. Luego se trasladaron frente a las costas de Crucita en Portoviejo y se robaron 32 motores más. Fue una jornada de terror.

“Yo no andaba en la lancha. Le robaron a la gente que mandé en mi embarcación. Los tiraron al piso, le pusieron el pie en el cuello y un rifle en la cabeza. Estos no son piratas comunes: ya son sicarios que andan afuera”, expresa.

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Cuenta que los piratas andan bien organizados. Suelen viajar en dos o tres lanchas, cada una con cinco personas o más. En tierra le piden entre 300 y 500 dólares al mes a cada pescador para dejarlos trabajar. Si no pagan, los amenazan o les roban todo cuando están de faena.

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“Yo no salgo a pescar. Tengo miedo de mi vida. Esos tipos son desalmados. A un cuñado lo rociaron de gasolina para quemarlo. Él se quedó quieto para que no lo mataran”, cuenta.

Jaramijó es una de las zonas donde están robando motores a pescadores.

Lo peor, agrega Pedro, es que hay pescadores que pagan porque supuestamente los piratas les van a brindar “seguridad”, pero en el mar hay otras tres bandas y ellos también les piden dinero.

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En lo que va del año, 400 motores fuera de borda han sido robados en Manabí, indica Jimmy López, presidente de la Federación de Organizaciones Pesqueras y Análogas del Ecuador (Fopae).

La mayoría de estos robos se dieron a pescadores de San Mateo en Manta, Jaramijó y Crucita. Les siguen Salango y Machalilla en Puerto López, donde están robando a las embarcaciones grandes de pesca artesanal. También en Pedernales y Bahía.

“La gente está dejando de pescar. En Esmeraldas el 50 % de los pescadores ya no sale a trabajar. El Estado debe intervenir en esto; es urgente”, expresa.

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López incluso señaló que analizan realizar una marcha para protestar por la inseguridad en el mar. Aún no tienen fecha, pero puede ser Manta, Guayaquil, Santa Elena o Esmeraldas.

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En Manabí hay 56.000 pescadores y, según el dirigente, al menos la mitad ya no está trabajando debido a los ataques de piratas.

Es que cada vez que les roban pierden un promedio de 25.000 dólares: $ 10.000 solo en el motor y otros $ 15.000 en el arte de pesca, las redes, alimentos, celulares y equipos que se les llevan.

Justamente, el pasado 30 de noviembre seis lanchas fueron asaltadas por piratas y el resultado hasta ahora ha sido cuatro pescadores fallecidos y tres desaparecidos.

Jorge López, capitán del puerto de Manta, indicó que conocen que hay un barco artesanal, tipo chinchorrero, que se encarga de recoger los motores robados en el mar para que los piratas continúen en las lanchas delinquiendo.

Hizo un llamado a los pescadores para que quienes sepan cuál es el barco lo denuncien para detener a la tripulación.

“Lo pueden hacer de manera anónima. Sabemos que ese barco recepta los motores, mientras los otros asaltan”, expresa.

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Actualmente hay un buque de guerra que está patrullando el borde costero; también se sumará un guardacostas.

Según datos de Fopae, en lo que va del año 22 pescadores han sido asesinados por piratas en Manabí. Ellos vivían en zonas como Pedernales, Jama, Briceño, Canoa, Bahía, San Jacinto, Crucita, Jaramijó y Manta. (I)