Durante los últimos 18 días de protestas, la mirada nacional se posicionó en lo que ocurría con las paralizaciones, los bloqueos de vías, la falta de productos en los mercados. Por casi tres semanas, las parrillas de los noticiarios dejaron de poner en primer plano lo que ocurría con las muertes violentas para enfocar la atención en la protesta.

Pero en los barrios, los crímenes y robos no cesaron durante este periodo, principalmente en Guayas, Manabí y Esmeraldas, donde estaba vigente el estado de excepción decretado hace 60 días por el aumento de las muertes violentas.

Qué no se permite en el estado de excepción por seguridad que durará hasta fines de junio en las provincias de Esmeraldas, Guayas y Manabí

El pasado 29 de abril, el presidente Guillermo Lasso decretó el estado de excepción debido al alto índice delincuencial. En este se disponía el toque de queda desde las 23:00 hasta las 05:00 en las parroquias Ximena y Pascuales para Guayaquil, y otras parroquias de Durán y Esmeraldas.

Desde ese entonces los operativos policiales en esas parroquias y otros puntos críticos se desplegaron con policías y militares.

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El gobernador del Guayas, Pablo Arosemena, detalló que Guayas tuvo un gran desempeño en el periodo del estado de excepción de dos meses. Por ejemplo, en operativos de captura de antisociales se han registrado 7.783 aprehendidos por diversos delitos en lo que va de este año.

En tanto que en el mismo periodo se desarticularon 243 bandas narcodelictivas. Además, se han incautado 1.453 armas de fuego en diversos operativos.

“Guayas es la provincia con más alta productividad en trabajo coordinado con la Policía Nacional”, dijo.

Uniformados realizan operativos para disuadir a la delincuencia en Guayaquil. Foto: Jorge Guzmán. Foto: El Universo

A pesar del trabajo realiza do en estos dos meses, ciudadanos de Guayaquil creen que el estado de excepción solo fue una medida paliativa, porque los grandes problemas persisten. Moradores de las calles 44 y El Oro indicaron que el problema más grande que se evidencia es el microtráfico de droga y disputa de territorio, que eso genera los robos y asesinatos.

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Nelly, residente de esa zona, explicó que los jóvenes al verse desempleados optan por vender droga, consumir, luego se vuelven adictos y al no tener dinero para comprar, de inmediato buscan la forma de sustraerse las pertenencias de las personas.

“No tienen para comer, no tienen para conseguir la droga, qué hacen, se van a conseguirla en la calle, robando a personas, metiéndose en las casas, a los patios a llevarse lo que puedan, tachos, bicicletas, ropa, lo que encuentren”, comentó.

El comandante Christian Mayorga, jefe del distrito Portete, dijo que de un total de 300 detenidos en su distrito, hay unos 150 que son vinculados a la venta de sustancias estupefacientes, microtráfico.

“Esta es una alerta que hay que enfrentar, nos da a entender que este negocio ilegal tiene una alta demanda, por lo que es necesario una política pública para atacar el problema desde la raíz, desde el consumo y frenar esas situaciones, ya que el microtráfico provoca de forma directa el cometimiento de otros delitos”, comentó.

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Karina López, guayaquileña residente del noroeste de la urbe, indicó que le han robado dos veces en el bus en este año, por lo que teme embarcarse cuando es muy de noche para llegar a su domicilio en la cooperativa Sergio Toral.

“Cuando es fin de mes o quincena se suben a robar, intimidar a las personas para llevárseles algo. Y esto es una situación que se repite y no hay control, no hay un freno a la delincuencia como tal, voy orando en el bus para que no nos pase nada”, señaló.

Otros de los pedidos ciudadanos es que se ponga énfasis en los exteriores de los planteles, ya que hay antisociales que aprovechan la salida de los estudiantes para asaltar o vender droga a los menores.

Hugo Moreira, padre de familia de un colegio del sur de Guayaquil, dijo que de lunes a viernes acude a dejar a su hijo porque ha visto cómo hombres rondan las calles aledañas al plantel.

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“Uno puede estar atento aquí a la salida de los niños, pero ya se van a la esquina, a la vuelta y no vemos qué pasa, solo me he podido percatar un par de veces porque apenas sale mi hijo nos vamos, es riesgoso”, explicó el hombre. (I)