Cuatro reos, con aspecto rapado y vestimenta naranja, descansan en literas con colchones en diversas celdas de uno de los módulos de alta seguridad de la Cárcel del Encuentro. Su jornada se interrumpe al notar el ingreso de policías encapuchados y armados.

A la orden de la seguridad policial, uno de esos reos se ubica de frente en la puerta de la celda, que tiene un ventanal, allí permanece quieto con la mirada fija y los otros tres compañeros se dirigen a una pared del fondo del estrecho cuarto para colocarse de espaldas con las manos hacia atrás.

Desde el exterior, los policías les dan indicaciones, no hay contacto directo. Los reos parecen obedientes, aunque las miradas de ellos son profundas, mientras otros emiten algún grito.

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Las puertas tienen un pequeño compartimento para que reciban cualquier tipo de alimentos, vituallas o medicamento, así como pequeños agujeros para la fluidez de aire. Así se evita mayor contacto con el exterior por parte de los reos, las 24 horas del día pasan en las celdas.

Es un mediodía de febrero, pero ellos no saben ni la hora ni el día. Apenas unos pequeños orificios les brindan un poco de luz en la parte posterior y permiten el ingreso de aire, pero no tienen más imágenes del exterior.

Las celdas están compuestas por dos literas metálicas, una ducha, un retrete, dos bancos con mesas metálicas y una luz que permanece activada las 24 horas.

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Personal policial está a cargo de la seguridad interna. Foto: EL UNIVERSO

“No hay cuartos de torturas, no hay tomacorrientes, no hay electricidad dentro de las celdas, solo la luz que permanece 24 horas encendida”, remarcó el ministro del Interior, John Reimberg.

Son parte de los protocolos que se implantan en el Centro de Privación de Libertad n.º 1, más conocido como Cárcel del Encuentro.

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Así lo constató EL UNIVERSO durante un recorrido con autoridades del Ministerio del Interior y del Servicio Nacional de Atención Privadas de la Libertad (SNAI).

Desde noviembre pasado, este centro considerado de máxima seguridad entró en operaciones y con el paso de las semanas se han realizado traslados de distintos sujetos considerados cabecillas de bandas, de alto nivel de peligrosidad y objetivos de alto valor, incluyendo involucrados en casos de alta relevancia judicial.

Instalaciones de la cárcel del Encuentro, en Santa Elena. Foto: EL UNIVERSO

Actualmente, la cárcel ya se encuentra al 79,38 % de su capacidad. A la fecha acoge a 635 de los 800 reos que tiene posibilidad de albergar en sus instalaciones.

Por ahora, el centro tiene a los reos en cuatro pabellones. Uno está desocupado y listo para alojar a los futuros traslados o capturas de objetivos de alto valor.

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Personal del SNAI confirmó que el espacio se encuentra habilitado de manera total en infraestructura, área administrativa, seguridad e incluso de salud.

Por cada uno de los cuatro módulos ocupados hay un promedio de 160 reos, tanto sentenciados como procesados. En cada celda se ubican hasta cuatro privados de la libertad.

En el ingreso al centro de privación de libertad se ubica un edificio en el que tienen que registrarse los visitantes, con sus respectivos filtros de seguridad. Luego hay que avanzar unos metros a pie por una loma hasta ingresar a las instalaciones de la cárcel, donde se hallan más filtros, incluyendo requisas corporales, detectores de metales y un paso por rayos X.

Los visitantes deben dejar afuera cinturones, anillos, aretes, teléfonos móviles y otros artefactos prohibidos por su peligrosidad.

Cuando recién ingresan, los reos pasan por filtros de registro, incluso por una celda provisional por horas o un día, antes de que sean derivados a los módulos habilitados.

En el edificio administrativo hay cuatro espacios de visita íntima y seis para salas de reunión familiar. Por ahora nadie las ha usado, no hay visitas.

Luego de pasar por dichos filtros, otros dos controles policiales llevan a un patio interior, que desemboca en un pasillo que conduce a cada uno de los cinco módulos o pabellones.

Estos, además, tienen sus propias seguridades con personal y diversas puertas de control. Hay salas interiores de monitoreo, baños y de locutorio para abogados.

Reos en el interior de una de las celdas de la Cárcel del Encuentro. Foto: EL UNIVERSO

En el interior de cada uno de estos pabellones de dos pisos se ubican, por ejemplo, cabecillas como Fede, Bob Marley y Negro Tulio, así como personajes políticos, como el exvicepresidente Jorge Glas y Pablo Muentes.

Entre los recientemente ingresados estuvieron Leonardo Cortázar, investigado en el caso Encuentro, que indaga una red de corrupción en entidades públicas, y alias Chuky, señalado como jefe de una red de sicarios vinculada con alias Fito.

El ministro del Interior explicó que las derivaciones a este centro dependen del tipo de crimen que cometen los reos, como masacres, y si ellos ocupan una parte importante de una estructura criminal. “Si bien no mató pero ordenó las muertes dentro de la estructura criminal... Son varias cosas que se toman en cuenta”, apuntó la autoridad.

Para ello, el ministro señaló que la información sale de manera articulada entre el SNAI, la Policía y las Fuerzas Armadas a fin de tomar la decisión de la derivación del reo a ese centro.

Reimberg agregó que dentro de la distribución por cárceles no hay dos personas identificadas con un mismo grupo delincuencial, sino que se distribuyen de manera variada.

“Aquí no hay celdas de grupos, todos están mezclados”, detalló.

Por ahora, Reimberg apuntó que no hay un plazo contemplado para completar el cupo de 800. Aquello dependerá de los próximos sujetos que estarán por caer en los operativos policiales.

Para llegar a la cárcel desde Guayaquil, el viaje es de una hora aproximadamente. Desde el carretero a Santa Elena hay un desvío hacia la comuna Juntas del Pacífico y luego un camino secundario, que ahora ya no es de tierra, sino que está asfaltado.

Unos metros antes del centro de la comuna Juntas del Pacífico se construye un pequeño enlace para evitar el ingreso al pueblo y cruzar sus estrechas calles.

Luego de 20 minutos de traslado, en medio de la vegetación, se deben cruzar dos puntos de chequeo militar, protegidos con sacos rellenos de material, hasta que aparece una gran muro de gaviones y una garita de ingreso a la prisión. En cada punto hay revisiones exhaustivas de los ocupantes de los autos.

Operatividad y medidas de seguridad

Así son las puertas de cada una de las celdas, con seguridades y un compartimiento para entregar alimentos y medicinas a los reos. Foto: EL UNIVERSO

En estos tres meses de operaciones del reclusorio no se han presentado novedades de alta relevancia y se acabaron los lujos que tenían los reos.

En los primeros días de operaciones, Reimberg reveló que un privado de la libertad se mordió la lengua y escupió sangre para decir que tenía una enfermedad, un segundo se subió a la cama y se lanzó al piso para lastimarse y ser trasladado a un centro de salud, mientras que otro se comía los alimentos de sus compañeros de celda.

“Ya todo eso fue corregido, ya entendieron cuáles son las normas dentro del lugar y no ha vuelto a suceder. En todo caso, hay un centro de salud muy completo en caso de emergencia”, manifestó Reimberg.

Gracias a que el centro penitenciario cuenta con su propio centro de salud se evita la salida de reos por emergencias. El espacio cuenta con un área de emergencia, odontología, ecografía, rehabilitación, laboratorio, psicología, radiología y farmacia.

“Aquí se acabaron las salidas a hospitales, salidas a centros de salud, aquí nadie tiene que salir a absolutamente a nada”, remarcó el ministro.

A la par, la Cárcel del Encuentro tiene tres directores: uno titular y dos encargados del centro de rehabilitación social y el centro de privación provisional.

Reimberg remarcó que así se busca que durante las 24 horas del día haya un responsable y que este tenga las llaves para el ingreso a las distintas celdas y la responsabilidad en caso de que ocurra alguna situación.

Todos ellos pasaron por pruebas de confianza, como polígrafo y análisis económicos, para ser parte del equipo de trabajo, según el SNAI.

Los filtros de seguridad

Al menos seis filtros de seguridad tiene la prisión. Foto: EL UNIVERSO

Adicionalmente, Reimberg corroboró la serie de controles y filtros desplegados en las cercanías del complejo penitenciario. Al menos dos puntos de control se mantienen por parte de militares en exteriores, en un desvío de la comuna Juntas del Pacífico y a pocos metros de la cárcel, y otros más están a cargo de la Policía en el interior de la prisión.

Además, helicópteros sobrevuelan de manera recurrente el sector y se mantienen limitaciones peatonales y vehiculares en los alrededores de la prisión, así como construcciones en un radio de 2,5 kilómetros.

Con equipos tecnológicos, personal ha detectado y bajado 500 drones que han sobrevolado en las cercanías de la prisión desde su construcción. Con un grupo de 18 equipos no tripulados ha ocurrido lo mismo desde la puesta en operación de la cárcel. Estos últimos, en su mayoría, han sido de medios de comunicación locales e internacionales.

Proyectos y expansión del sistema penitenciario

Policía realiza control interno de cárcel. Foto: EL UNIVERSO

Asimismo, el ministro Reimberg adelantó que entre fines de marzo e inicios de abril se espera empezar con el nuevo megacentro penitenciario para 15.120 privados de la libertad. En infraestructura tendrá variaciones, pero en seguridad habrá muchas similitudes con la Cárcel del Encuentro.

“Es algo urgente que necesitamos, de gran ayuda para el trabajo que venimos haciendo. Ya este año hemos capturado cerca de entre 8.000 y 9.000 personas, que han caído en diferentes operaciones”, expuso el ministro.

Por ahora, Reimberg dijo que la ubicación del nuevo centro se anunciará en su momento cuando se movilicen las maquinarias al lugar escogido.

“Va a ser un lugar similar a este, que no tenemos nada alrededor, donde podamos tomar desde el inicio las medidas de seguridad necesarias para que no pase lo que pasa en otros centros penitenciarios, que tengo casi casas pegadas a paredes del centro penitenciario”, puntualizó Reimberg, quien consideró que más adelante se necesitaría una tercera cárcel.

Entre los planes de mejoras al sistema penitenciario, el ministro estimó que en cuatro semanas se prevé que esté lista la cárcel La Roca para la ocupación de mujeres. “Hemos pedido que se trabaje a toda velocidad para ya ocuparla”, remarcó.

Ese centro, dijo, se necesitan todas las seguridades necesarias. Por ello, además de infraestructura, se pondrán equipos para evitar comunicaciones. “Hay mujeres muy peligrosas que están en centros penitenciarios donde hoy la seguridad no es la mejor y tienen acceso a comunicarse y dirigir operaciones”, expresó. (I)