La ola de violencia que vive la fronteriza ciudad de Ipiales, frente a Tulcán, genera temor en los usuarios ecuatorianos que utilizan los pasos fronterizos no autorizados que comunican a las dos ciudades en el límite Colombia-Ecuador.

Los continuos asaltos con armas, robos de fuertes sumas de dinero, muertes violentas y presencia de sicarios ponen al descubierto la ola de inseguridad que vive esa urbe colombiana y genera incertidumbre en el lado ecuatoriano.

En menos de 30 días han sido victimadas seis personas en Ipiales y los asaltos utilizando motocicletas y otros vehículos siguen en aumento, sostiene el periodista Rubén Rojas, director de Surnoticias, en el Departamento de Nariño.

La situación se ha complicado producto de la rivalidad que mantienen las bandas violentas Tren de Aragua, de Venezuela, y La Segunda Marquetalia, conformada por disidentes de la guerrilla colombiana, según inteligencia policial colombiana.

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Frente a este difícil escenario, Luis Fernando Villota, alcalde de Ipiales, convocó a un Consejo de Seguridad con el objetivo de analizar el tema y buscar soluciones para frenar los actos violentos que se registran en esa ciudad.

Para Pablo Ruiz, comandante de la Regional 4 de la Policía Nacional de Colombia, la tarea que viene será una ofensiva en contra de estas organizaciones delictivas con presencia en la frontera colombo-ecuatoriana.

Según las autoridades fronterizas, estos grupos violentos se disputan las trochas en la frontera, el tráfico de migrantes y el control de las operaciones delictivas tanto en Ipiales como en Tulcán, donde los niveles de inseguridad se dispararon.

En esta semana se anuncia el arribo de un grupo especial de policías colombianos que tendrá como única misión perseguir y desarticular las bandas delincuenciales con presencia en Ipiales, informó el alcalde Villota.

Rojas señala que el fiscal general de Colombia se refirió a la presencia de bandas criminales organizadas en esta zona, que generan zozobra en el límite fronterizo, algo que ha sido ratificado por el comandante regional Ruiz.

El oficial colombiano insiste en que la disputa armada entre el Tren de Aragua y La Segunda Marquetalia es por el control del territorio de los pasos informales entre Colombia y Ecuador por donde se registran migración informal, contrabando de combustibles, tráfico de pertrechos militares, drogas, moneda falsa, entre otros delitos.

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Uno de los sectores conflictivos es el denominado Partidero de Carlosama, vía a Ipiales, donde existe un estacionamiento de 400 motocicletas que movilizan a más de 2.000 personas diariamente, entre esa ciudad y Tulcán.

Ese lugar se ha vuelto impenetrable para la Policía colombiana, allí se han registrado ajusticiamientos a plena luz del día, enfrentamiento entre civiles y uniformados con armamento pesado.

La semana pasada en ese sitio se activaron cuatro granadas de fragmentación que provocaron heridas leves a policías. El conflicto no ha sido ajeno a Tulcán, en la frontera norte de Ecuador, donde se registran en este año ya cinco muertes violentas y un crecimiento de la inseguridad.

Se estima que diariamente visitan Ipiales más de 4.000 ecuatorianos pese al cierre del puente internacional de Rumichaca, los fines de semana este número puede duplicarse debido a que ciudadanos de diferentes sectores del Ecuador aprovechan el diferencial cambiario -entre el peso colombiano y el dólar- para organizar tours de compras.

Mientras en Ipiales esperan un contingente policial colombiano, las operaciones militares en territorio ecuatoriano (Tulcán) se han activado con resultados que van desde la aprehensión de media tonelada de droga hasta la inmovilización de 20.000 dólares en efectivo en las trochas.

Enrique Sandoval, comandante del Batallón de Infantería asentado en Tulcán, confirmó que en coordinación con el Grupo de Caballería de Ibarra, responsable de custodiar la frontera, han asestado importantes golpes.

Sandoval dijo que estas operaciones se desarrollan también en el límite fronterizo en articulación con sus similares de Colombia, combatiendo la inseguridad.

Oswaldo Maroto, comandante subrogante de la Subzona de la Policía de Carchi, confirmó que esta semana las Policías de ambos países abordarán este delicado tema para coordinar acciones.

Mientras tanto, Mario Pazmiño, experto en temas de seguridad, señala la aproximación del Comando de La Capital y el Comando Bermelio, de Brasil, en el intento de hacerse del negocio de la droga.

Estos grupos se vienen desplazando desde el Amazonas en Colombia para disputar este territorio y controlar la frontera por donde ingresan anualmente 680 toneladas de cocaína al Ecuador, asegura el exjefe de Inteligencia del Ejército. (I)