Una escasa información oficial marcó la jornada del día posterior a los ataques macabros simultáneos que se dieron el martes en las cárceles de Guayaquil, Cuenca y Latacunga. Tan solo un boletín emitido alrededor de las 07:00 de este miércoles 24 por el Servicio Nacional de Atención a Personas Privadas de Libertad (SNAI) dio a conocer que la cifra de asesinados subió a 79. En ese documento se decía también que la situación estaba controlada, no obstante, casi a la misma hora se registraban conatos de nuevos ataques en el Centro Regional de Guayaquil.

Pero familiares de los fallecidos y exdirectivos del SNAI daban cuenta otra vez de la crueldad del ataque, de la formación de nuevos liderazgos en las bandas, de una supuesta pérdida de hegemonía del principal grupo, Los Choneros; sobre todo, recalcaron la presunta pérdida de autoridad por parte del SNAI.

Hace dos años los entonces funcionarios del Ministerio de Justicia, hoy SNAI, trasladaron a los principales líderes de la banda Los Choneros a otras cárceles para desarticular las estructuras que empezaban a protagonizar riñas con saldos mortales en la Penitenciaría y en la Regional de Guayaquil.

El abogado Julio Ballesteros, quien hasta el 2019 fue viceministro de Justicia, explicó a este Diario que se solicitó entonces crear áreas especiales en la cárcel Regional de Guayaquil, en la de Latacunga y en la de Turi (Cuenca), para agrupar ahí al menos a 130 reos de alta peligrosidad, pero que esos pedidos no tuvieron eco.

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Las consecuencias se evidenciaron. En el 2019 y 2020 hubo masacres en Guayaquil, Cuenca y Latacunga. El año pasado, 51 reos fueron asesinados en todas las cárceles. Pero la matanza del martes, con 79 víctimas, la mayoría decapitadas, desmembradas, colgadas y con otras formas de crueldad, evidenció el poder absoluto de las bandas, admitido ese día por el director del SNAI, Edmundo Moncayo.

Él señaló que a raíz de la muerte de Jorge Luis Zambrano, alias Rasquiña o J. L., líder de Los Choneros, empezó una lucha por el liderazgo y ya esperaban la violencia. Pero no detalló las acciones preventivas aplicadas para evitar los 37 asesinatos de Guayaquil (31 en la Regional y 6 en la Penitenciaría), 8 de Latacunga y 34 de Turi, en Cuenca.

En esta última se apreció en videos una mayor crueldad. Allí, la Fiscalía confirmó que 18 cuerpos fueron decapitados. Una de las hipótesis es que las herramientas, como una motosierra y una amoladora, fueron sacadas desde un taller donde laboraban los reclusos, según un exinterno de ese centro.

Los familiares y amigos que llegaron este miércoles 24 al Centro Forense para retirar los cuerpos hablaban de lo ocurrido adentro. Miguel, un exinterno, que llegó a conocer noticias de sus antiguos compañeros, se mostró conmocionado. Recordó que durante las requisas los reos aprendieron a encerrarse en las celdas y con cualquier elemento que tenían a la mano impedían el ingreso policial y no había manera de abrir.

Pero ahora cree que se usaron las herramientas del taller de metalmecánica para romper las puertas. En cuanto al ingreso de armas de fuego, cuchillos, celulares y drogas, dijo que “todo tiene un precio”.

En Turi, para los más de 2.500 internos de los diferentes pabellones solo hay 110 agentes de seguridad penitenciaria o guías, cuando lo mínimo requerido es 300, según admitió en septiembre el director del centro, Rómulo Montalvo.

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Hay un grupo de personas que se formó como agente, pero que el SNAI no enroló. Este miércoles, una parte protestó en Quito. Sobre ese y otros problemas, como el no funcionamiento de los inhibidores de señal de celulares, este Diario ha enviado casi una decena de pedidos de información al SNAI desde el año pasado, sin obtener respuesta.

El poder de las bandas se evidenció nuevamente este miércoles, pero en una guerra de videos supuestamente realizados en el interior de los penales.

En uno, un interno, rodeado de decenas de individuos con camisetas blancas, culpa a alias Fito y a Júnior de la muerte de J. L., líder de Los Choneros, y de haber implantado una especie de esclavitud, y por eso la reacción. Reivindica una alianza llamada Nueva Generación y culpa a un funcionario del SNAI de supuestamente recibir dinero de sus rivales.

Casualmente, unos volantes arrojados este miércoles afuera de la Regional de Guayaquil daban cuenta de esa alianza, que la integrarían los Lobos, Tiguerones, Chonero Killers y A.I.K.Q.N. El director del SNAI los había señalado como las bandas en disputa.

En otro video, un reo que dice pertenecer a Los Choneros, también rodeado de internos, culpa de la violencia a los grupos antedichos y dice que su grupo quiere paz.

En la tarde de este miércoles, el presidente Lenín Moreno también habló en un video para señalar algunos de los problemas como la sobrepoblación y el error del anterior Gobierno de construir megacárceles. Dijo que la violencia proviene de grupos externos ligados al narcotráfico.

Ballesteros recomendó como acción urgente algo tan básico como la compra de candados, pues mencionó que los presos en Ecuador prácticamente tiene una copia. (I)