Quevedo, LOS RÍOS

Los asesinos de Óscar Montoya y Diego Burgos no se conformaron con balearlos: ambos también fueron quemados.

El ataque armado ocurrió la noche del martes a pocas cuadras del parque de la Madre, en la parroquia rural San Carlos, de Quevedo.

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Óscar, de 21 años, y su amigo Diego, de 18, estaban en una barbería cuando ocurrió la tragedia.

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Según versiones de varios habitantes del sector, los asesinos, además de dispararles por repetidas ocasiones en la cabeza y tórax, en su huida lanzaron un artefacto explosivo similar a un taco de dinamita, mientras que otros comentaron que a los ahora fallecidos les rociaron gasolina.

Por el fuego que se generó en el sitio, elementos del Cuerpo de Bomberos llegaron al lugar para controlar la candela y apagar las llamas de una motocicleta.

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Sobre lo ocurrido, la Policía aún no ha emitido un pronunciamiento que determine los motivos del ataque.

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Los cuerpos de los dos fallecidos fueron llevados a la morgue de Quevedo, donde esta mañana del miércoles sus familiares llegaron para retirar los cadáveres.

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Amigos de las víctimas lamentaron lo ocurrido. Los recordaron como dos hombres tranquilos. Uno de ellos era hijo de un conductor de tricimoto. (I)