Jóvenes con un origen geográfico en común, de entre 18 y 29 años, conforman la banda delictiva que predomina en el país y que el Gobierno ya tiene identificada. No obstante, cada vez más adolescentes se suman a dicha organización que se ha extendido en el territorio nacional perpetrando acciones violentas.

Así lo indicó el ministro del Interior, Patricio Carrillo, este viernes en Ambato, localidad a la que llegó en el marco del Primer Encuentro por la Seguridad. Allí señaló que esta iniciativa apunta a generar debates por la seguridad y anunció que el presidente de la República, Guillermo Lasso, decidió invertir $ 1.200 millones en ello.

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El secretario de Estado mencionó como otro de los rasgos del perfil de estos adolescentes y jóvenes es el que son descolarizados desde hace mucho tiempo, esta situación los ha relegado de oportunidades, dijo.

En ese contexto, Carrillo habló de la necesidad de revisar las políticas educativas.

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El objetivo de estos debates, sostuvo, es tratar de entender los fenómenos (de la inseguridad), no solo diagnosticarlos y quedarse en la elaboración de un plan, sino poder encontrar en común las soluciones que permitan contener las amenazas ya presentes e inclusive fortalecer a las instituciones, porque son estas las que responden en las crisis, indicó.

El ministro manifestó que lo que antes eran las bandas Latin King, Ñetas, cada vez van ampliándose en ejércitos y que ahora son carteles con gran cantidad de personas. Mencionó que Los Lobos, Los Tiguerones y Los Choneros son organizaciones delictivas que sobrepasan de los 10.000 integrantes a nivel nacional.

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Además de Ambato se han considerado ciudades en las que se puede trabajar en prevención sin necesidad de decretar estado de excepción o militarizar como son Manta, Quevedo, Machala, Ibarra, Cuenca, Loja, Baños de Agua Santa, Lago Agrio y Macas.

La idea de los encuentros por la seguridad es trabajar con los gobiernos locales, representantes de los organismos del Estado, cámaras de la producción, sistema de justicia y de rehabilitación, porque el problema de la seguridad no es de los ciudadanos ni de las instituciones, sino de Estado, remarcó el ministro Carrillo. (I)