Dos nuevas muertes violentas se reportaron la tarde del martes pasado en Guayaquil pese a las intervenciones de personal policial y militar en zonas estratégicas de la ciudad por el incremento de estos hechos delictivos. A la fecha, la zona 8, integrada además por Samborondón y Durán, suma 440 muertes violentas.

En el primer caso, el cuerpo de un hombre quedó tendido en el ingreso de su domicilio en uno de los callejones de la ciudadela Los Vergeles, en el norte, luego de ser atacado por sujetos que se movilizaban en una motocicleta.

Los rastros de los disparos quedaron en la pared exterior del inmueble. Luego del hecho, unidades especiales de la Policía recogieron al menos siete indicios balísticos en el lugar.

Álex Silva, jefe del distrito Pascuales, dijo que el sujeto tenía tres antecedentes penales por robo, tráfico de drogas y tentativa de homicidio. “Se habrían estado dedicando a la extorsión de los carros repartidores de productos de las tiendas del sector, razón por la cual ya había tenido inconvenientes con servidores policiales y ciudadanos”, agregó.

Mientras tanto, en las riberas del estero salado, cerca de la cooperativa Santiaguito Roldós, en el sector del Guasmo, sur de la urbe, se encontró el cadáver de un ciudadano. El cuerpo estaba maniatado y registraba heridas causadas con armas blanca y de fuego.

Equipos de la Dirección de Muertes Violentas (Dinased) y de Criminalística realizaron un rastreo en la zona para recoger huellas e indicios en el lugar. En el sitio, el cadáver habría estado abandonado aproximadamente ocho horas, según agentes policiales.

Por ahora, uniformados indagan si el crimen se ejecutó en el lugar o en otra zona, aunque en el sitio del crimen no se encontraron vestigios que tengan relación con el hecho de sangre.

En ambos casos, los cadáveres fueron llevados al Laboratorio de Ciencias Forenses para las respectivas autopsias. (I)