La única función de la vicepresidenta Verónica Abad será ir a Israel para “ser colaboradora para la paz y precautelar el escalamiento de la conflictividad entre ese país y Palestina”, así lo anunció el Gobierno este viernes, 24 de noviembre. La decisión abrió un debate entre expertos en derecho y diplomáticos que aseguran que puede negarse a cumplir esta función si así lo decide, que si esto ocurre no tiene mayores consecuencias y hasta existen en la ley varios recursos que la amparan.

Hasta ahora, Abad no se ha pronunciado sobre la designación del presidente Noboa, que fue celebrada por la Embajada de Israel en Ecuador. La canciller Gabriela Sommerfeld también la felicitó por la “gran responsabilidad” que tendrá.

El abogado constitucionalista Ismael Quintana, quien fue parte del equipo de transición de Abad, indicó a este Diario que la vicepresidenta puede negarse a cumplir con la tarea asignada solo anunciándolo a través de un simple comunicado oficial y no es necesario llegar a ningún recurso legal.

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El jurista considera que en lo interno del Ejecutivo existe “una confusión constitucional” y se está confundiendo a la vicepresidenta con un ministro. Explica que para las relaciones internacionales existe la Cancillería, que tiene un cuerpo diplomático y una oficina consular en ese país con un embajador presente, y dice que esta puede ser la razón que use la vicepresidenta para expresar su rechazo.

“Si decide rechazar estas funciones, la vicepresidenta asumirá la única función constitucional que tiene que es sentarse a esperar que el presidente Noboa se ausente y lo pueda reemplazar en caso de una ausencia temporal y definitiva”, comenta y dice que otro motivo para negarse es que la sede del Gobierno está en Quito y no en Tel Aviv.

Quintana refiere también que Abad puede argumentar que no tiene experiencia diplomática ni en derecho internacional humanitario, por lo que se puede negar a cumplir esta tarea y eso no incurre en ningún tipo de sanción ni juicio político en la Asamblea Nacional.

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“Si ella rechaza el encargo que le ha hecho Noboa, que es una ridiculez, él no la puede remover ni pedirle la renuncia, ni es causal de juicio político ni de abandono de cargo, así que la Asamblea tampoco va a poder entrar en el juego de querer cesarla”, subraya.

Para Fernando Yépez Lasso, diplomático de carrera y exvicecanciller, también existe un desconocimiento en el Gobierno de Noboa al momento de haber designado a Abad esta única función.

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“¡Qué barbaridad! Ni el presidente ni la canciller tienen la menor idea del derecho internacional y del derecho diplomático, así como de la importancia y sensibilidad de la política exterior. ¿Quieren librarse de la vicepresidenta? Hay maneras no contrarias a la dignidad y credibilidad de Ecuador”, apuntó.

Asimismo, José Chalco, abogado constitucionalista, explicó en su cuenta de X (antes Twitter) que la vicepresidenta puede negarse bajo la figura legal de una acción de protección y de ejercer su derecho a la resistencia.

“Mandar a la vicepresidenta a la guerra no suena nada bien. La vicepresidenta claro que puede negarse a cumplir esa misión atentatoria a su derecho constitucional de no ejecutar trabajos forzosos y otros: integridad y dignidad. Una acción de protección y si quiere resistencia caben”, menciona.

En tanto, desde el Gobierno se precisó que la decisión de esta asignación es muestra de la responsabilidad que tiene Ecuador con la resolución pacífica de conflictos y de su apoyo a los esfuerzos internacionales para alcanzar la paz.

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Hasta antes de la posesión de ambas autoridades se conocía que la vicepresidenta se iba a concentrar en “velar por los migrantes ecuatorianos” y agilizar procesos de reunificación familiar, además de fortalecer relaciones con países del Caribe y África. (I)