Una vez que la marcha del Frente Unitario de Trabajadores (FUT) y de la Unión Nacional de Educadores (UNE) llegó a la plaza de Santo Domingo, en el centro histórico, para continuar con sus protestas en contra de las medidas económicas del Gobierno, los manifestantes empezaron a lanzar piedras y objetos contundentes hacia los policías que resguardaban el lugar. Los uniformados respondieron arrojando gases lacrimógenos.

El enfrentamiento se produjo cuando Mesías Tatamuez, líder del FUT, hablaba al público sobre los precios de los combustibles y aseguraba que la marcha era pacífica. Y Nelson Erazo, presidente del Frente Popular, exigió la liberación de las personas detenidas por el cierre de vías. Los dirigentes pedían a los asistentes que no cayeran en provocaciones y solicitaban a la policía que no se agrediera a los manifestantes.

Tras el cruce de piedras y bombas lacrimógenas, las personas que se encontraban en el sitio corrieron en busca de refugio. Duró pocos minutos, pero alteró la tranquilidad de quienes estaban ahí.

Mientras tanto, dos socorristas evacuaron y dieron asistencia a un adulto mayor que fue afectado por el gas.

En la intersección de las calles Simón Bolívar y Guayaquil se concentraron policías motorizados, antimotines y policía montada para repeler a la multitud, que en su mayoría ya se había retirado. Una persona fue detenida.

Antes de llegar a Santo Domingo, cuando las organizaciones sociales circulaban por las calles Guayaquil y Chile, se toparon con un cerco policial y vallas que impedían el paso hacia la Plaza Grande. Entonces, una botella de plástico fue lanzada a los policías y explotó segundos después. (I)