El poder que ha logrado la Conaie –como demostró en la movilización más larga vivida en el país (18 días)– se ha construido con el apoyo de organizaciones nacionales que reciben financiamiento internacional.

La Conaie –que no publica los nombres de sus aportantes en su sitio web– ha sido beneficiaria de donaciones que van desde $ 3.000 hasta $ 1 millón y con las que se han levantado proyectos para su fortalecimiento institucional, así como programas sociales en sus comunidades, donde la presencia estatal es escasa.

Esta movilización no se habría dado si el Gobierno hubiera escuchado, al Gobierno no le interesa la problemática de los pueblos olvidados.

Luis Ángel Saavedra, coordinador ejecutivo de la Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (Inredh).

Con la fundación Inredh, explica Saavedra, los dirigentes de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) a nivel nacional han recibido capacitación en Protección de Derechos Colectivos y Fortalecimiento de la Organización Indígena, programa que se extendió a todas las zonas rurales y urbanas y que demandó una alta inversión.

“Se trabajó a nivel nacional con dirigentes de base, en todas las provincias del país, alrededor de $ 1 millón provenían de Unión Europea, los recursos están auditados”, precisó Saavedra y aseguró que ese programa terminó hace cinco años. “No tenemos proyectos con la Conaie, tuvimos hace cinco años, pero en este momento no”, recalcó al hacer énfasis en que Inredh mantiene “una relación de respeto y admiración hacia la Conaie”.

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En los informes económicos de esta fundación constan los desembolsos de este programa financiado por la Unión Europea en la última década, pero también se incluyen, en la auditoría de Inredh del 2021, las contribuciones dadas a la Conaie y a sus autoridades para cubrir gastos del VII Congreso de la Conaie, que duró tres días en junio del año pasado.

En ese encuentro se reunieron más de 4.000 autoridades indígenas de 15 nacionalidades y 18 pueblos. Ahí se eligió como presidente a Leonidas Iza, quien había sido presidente del Movimiento Indígena de Cotopaxi, y se definió una agenda con sus principales demandas, entre ellas fortalecer la organización político-electoral de Pachakutik, exigir el cumplimiento de los derechos colectivos de sus comunidades y el respeto a la naturaleza, demandar amnistías para sus líderes y rechazar la criminalización de la protesta social indígena.

Para el Congreso de la Conaie, Inredh destinó $ 9.000, básicamente para la alimentación de sus dirigentes ($ 7.034). En total, en el 2021, Inredh dedicó unos $ 25.000 para comida y movilización indígena.

Cumplir acuerdo entre el Gobierno y la Conaie representa una ardua tarea que debe concretarse en apenas 90 días

Inredh se creó hace 29 años y tiene como objetivo, enfatiza Saavedra, “acompañar la defensa de los derechos humanos y de la naturaleza”. Esta misión también la comparte la Fundación Pachamama, con 25 años en el país y que recibe recursos de la Alianza Pachamama en Estados Unidos.

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Tenemos una serie de donantes como la Cooperación Francesa, la Cooperación Alemana al Desarrollo, Cooperación Holandesa, Noruega, Unión Europea.

Belén Páez, directora de la Fundación Pachamama

Belén Páez precisa, con recelo, que con la Conaie mantienen un convenio para su “fortalecimiento institucional”. No se trata de un proyecto, sino de una colaboración para el funcionamiento de las oficinas de la Conaie desde hace décadas, “para el pago de la renta, suministros de oficina, para que tenga una secretaria, ese es el aporte que damos; si hay una asamblea, damos los recursos para que estos congresos se den”, detalló Páez.

La colaboración de Pachamama suma $ 3.500 mensuales. “No es un proyecto, es un acuerdo que va cada año a medida que tengamos los recursos”, dice la directora de esta fundación, cuyas principales socias han sido organizaciones indígenas de la Amazonía.

Con el programa Ikiama Nukuri, que busca prevenir la morbi-mortalidad materna infantil, la Fundación Pachamama ha recibido varios reconocimientos. Foto: Fundación Pachamama

En esta región, Pachamama ejecuta un portafolio de 70 proyectos sobre bioeconomía, conservación de los Andes amazónicos, bosques tropicales, preservación de territorios y pueblos indígenas, protección del agua, etc. Entre ellos se destaca el programa Ikiama Nukuri (Mujeres de la Selva), que ha recibido reconocimientos por su aporte a la prevención de la mortalidad materna e infantil en la Amazonía.

“Las parteras van llevando todas las técnicas para evitar emergencias médicas en las comunidades, es un programa modelo”, resalta Páez y agrega que Pachamama trabaja con 25 organizaciones indígenas y con el Ministerio del Ambiente.

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De este trabajo se han hecho diagnósticos que revelan las diferencias en el acceso a la educación, salud y servicios básicos entre los Andes y la Amazonía. “Los pueblos de la Amazonía, a pesar de ser la región de donde provienen los recursos más importantes para la economía del Ecuador, la exportación del petróleo, son los más pobres y los más afectados”, cuestiona la activista.

Movimiento indígena de la Costa celebró acuerdo entre Gobierno y la Conaie que pone fin al paro nacional

Con los recursos de las organizaciones no gubernamentales (ONG), las comunidades indígenas logran suplir en algo la desatención del Estado. En plena pandemia, por ejemplo, la Conaie recibió de Friedrich-Ebert-Stiftung (FES) Ildis la ayuda que le negó el gobierno de Lenín Moreno para traducir los programas de prevención del COVID-19 a los idiomas kichwa y shuar.

A pesar de ser dos idiomas oficiales reconocidos en la Constitución, la negativa del Gobierno de entonces implicó dejar desprotegida de información de importancia a un número muy significativo de ecuatorianos.

Constantin Groll, representante de FES-Ildis.

FES Ildis se financia directamente del presupuesto del Estado alemán. Esta ONG financió la traducción de la campaña contra el COVID-19 y cubrió pagos de honorarios por unos $ 11.000. “Aparte de eso, donó en la pandemia (2020-2021) material de bioseguridad, mascarillas, jabón, alcohol, en especies, no en dinero. FES Ildis no destinó recursos financieros directamente en las cuentas de la organización”, señaló Groll.

Material gráfico que forma parte de la campaña de prevención del Covid en idioma kichwa, que financió la organización FES-Ildis. Foto: Cortesía Fes-Ildis

En Ecuador, Ayuda Popular Noruega (APN) mantiene convenios de cooperación para procesos de organización comunitaria y rural. “Actualmente no tenemos un convenio de cooperación con Conaie y el último fue en 2014″, dijo Beate Thoresen, líder del Programa de Desarrollo para América Latina de APN, sin precisar el monto de ese proyecto.

Acción Ecológica –dice la activista Ivón Ramos– mantuvo proyectos con la Conaie hasta hace unos diez años, hoy cumple sus proyectos directamente con las comunidades. (I)