El subsecretario de Servicios Migratorios y Consulares de la Cancillería, Álvaro Garcés, recibió el pasado 13 de abril al vocero de la comunidad afgana en Ecuador, Hasibullah Habib, para escuchar el pedido de visa violeta para al menos 160 ciudadanos afganos en situación de refugiados tras el regreso de los talibanes al poder y que mayormente se trata de familiares de los 120 afganos radicados en el país.

Garcés indicó que “es importante que se mire este tema con cautela y caso por caso, ya que existen personas que no cuentan con documentación, situación que complica la emisión de la visa”.

La Cancillería se comprometió a revisar caso por caso las solicitudes de visa violeta presentadas, para determinar si estas personas pueden cumplir con los requisitos para aplicar por alguna otra categoría migratoria.

Garcés resaltó que la visa violeta, aprobada a través del Acuerdo Ministerial 0000146, no es la única alternativa ya que existen otros visados a los que la comunidad afgana puede acceder en Ecuador y que son más expeditos.

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No obstante, Habib, quien también es activista de derechos humanos y vive en Ecuador desde 2015, dice seguir preocupado por la situación ya que el tema de la documentación incompleta puede llegar a invalidar las solicitudes y es poco probable que los refugiados afganos puedan obtener los documentos personales que les faltan al ya no estar en Afganistán la mayoría.

“Creo que la visa violeta no tiene solución, van a revisar, no hay como tal una visa humanitaria para los afganos y nosotros como comunidad no podemos pedir, tiene que hacerlo una institución, es complicado conseguir la carta de auspicio que se nos indicó se requiere”, dice y subraya que quizá pueden encontrar una solución para casos puntuales y no para las 162 personas a las que buscan ayudar.

La visa violeta, que no tiene costo, fue anunciada en octubre pasado como un permiso de estadía que habilita a la persona que la porta a residir en Ecuador por un año sin renovación; después del año, la persona refugiada podrá regularizar su situación o viajar a otro lugar para continuar su proceso migratorio.

Meses atrás, la comunidad denunció la falta de información por parte de la Cancillería y además de la petición para visibilizar el problema llegaron a mantener constantemente plantones frente al Palacio de Carondelet.

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Habib reitera que el anhelo de la comunidad es únicamente que sus familiares obtengan las visas ya que tienen dónde llegar y no representarían un gasto para el Estado.

Explica que entregaron los listados de los solicitantes a la Cancillería en dos grupos: el primero el 17 de marzo con 22 nombres y el segundo con 115 nombres el 1 de abril, y que luego de diez días recibieron la respuesta de que el proceso había sido negado ya que como comunidad no pueden ser quienes cubran los gastos de los eventuales refugiados, sino una institución.

“Cada familia firmó y puso su huella de que va a acogerlos y cubrir sus gastos y va a quedar encima del Estado, nosotros lo haremos y es nuestra responsabilidad, solo necesitamos la visa que ellos mismos anunciaron”, manifiesta.

El activista aprovechó la oportunidad para entregar a Garcés un certificado de más de 2.000 firmas de apoyo que han recolectado en Change.org a favor de este grupo humano que tiene la necesidad de una visa que les permita ingresar al Ecuador.

La comunidad hace énfasis en que la situación de Afganistán es alarmante. Según un informe de Naciones Unidas, 18,4 millones de personas en Afganistán necesitan asistencia humanitaria. Uno de cada tres afganos pasa hambre; el 75 % de los necesitados son mujeres y niños. (I)