El coronavirus SARS-CoV-2 apareció en diciembre de 2019 y para marzo de 2020 ya era una pandemia que desde entonces ha afectado todos los aspectos de la vida humana.

Recién en los últimos dos meses los países vuelven a recuperar cierta normalidad tras campañas efectivas de vacunación que han logrado bajar la incidencia de contagios y levantar restricciones como el uso de mascarillas, ya sea en lugares abiertos o también cerrados.

Uno de los primeros países en permitir el no uso de mascarilla fue Israel (18 de abril) y luego le siguieron otros como Polonia, Hungría, Austria, Dinamarca, Francia, Andorra y Australia.

Sin embargo, en Israel se volvió a pedir mascarillas en lugares cerrados por un aumento de casos.

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En el caso de Estados Unidos, las autoridades sanitarias indicaron que las personas ya vacunadas pueden no usar mascarilla, mientras que las que no están completamente vacunadas sí deberían seguir usándola, especialmente en lugares cerrados.

En Portugal la mascarilla solo es pedida cuando no se puede tener la distancia física recomendada.

Reino Unido permite que no se use en exteriores y desde el 19 de julio tampoco la pedirá en lugares cerrados. Este fue el primero en Europa en prescindir del uso de mascarillas en exteriores en abril, tras un experimento en el pequeño territorio de Gibraltar. Ese día los británicos también quitarán los límites de los aforos.

“A medida que empezamos a aprender a convivir con este virus, todos debemos gestionar cuidadosamente los riesgos y ejercer nuestro propio juicio”, dijo el primer ministro británico, Boris Johnson.

Pese a esto, la Asociación Médica Británica ha mencionado que “no tiene sentido” dejar de usar mascarillas si la gente se sigue contagiando, según el diario La Vanguardia.

De acuerdo con AFP, casi el 64 % de la población de Reino Unido ha recibido ya las dos dosis.

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España aplicó la medida en espacios abiertos y en multitudes desde el 26 de junio, dos días antes que Italia.

Esto, mientras la explosión de casos de coronavirus entre jóvenes aboca a España a una quinta ola, según expertos consultados por EFE, que será “distinta” por la poca sintomatología del virus en esta población, pero pueden darse casos graves y contagiar a personas vulnerables sin vacunar.

Son los menores de 30 los que copan las infecciones: alcanza los 652 casos entre los de 12 a 19 años y hasta los 717 entre los de 20 a 29.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha lanzado un mensaje a los jóvenes: “Entendemos la fatiga, somos muy conscientes de que estamos entrando en el verano, que han acabado el curso escolar, la universidad, pero es muy importante preservar la prudencia porque pueden lastimarse ellos mismos y pueden hacer enfermar a generaciones mayores más vulnerables”.

Por la situación, zonas como la región de Cataluña han dado marcha atrás en algunas cosas, como hacer que locales de ocio nocturno de esta región de fuerte actividad turística no puedan usar sus espacios interiores.

España tiene el 41 % de la población con la pauta completa de la vacuna, unos 19,5 millones de habitantes, y el 56 % con al menos una dosis, casi 27 millones, pero hasta ahora la prioridad han sido grupos de mayor edad, entre otros.

Alemania, Noruega, Islandia, Suecia y Finlandia nunca obligaron a usar mascarillas en exteriores, pero en los dos últimos sí en interno.

Lo mismo ocurrió en México, donde no es obligatorio, pero cada uno de sus estados podían tomar diferentes medidas. Lo mismo ocurrió en Brasil.

Tampoco ha sido obligatorio en Costa Rica y Nicaragua. Mientras que en Colombia, Bolivia, Uruguay y Argentina en algunos casos, como en el transporte público.

Frente a todas las medidas impuestas o retiradas, el avance de la variante delta continúa en Europa y Estados Unidos a grandes pasos y según expertos, pronto se convertirá en predominante, razón por la que hay que acelerar la vacunación y convencer a los indecisos o escépticos de inocularse, para evitar nuevos brotes y nuevas variantes.

Nuevo tratamiento

En tanto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó el tratamiento con antagonistas de interleucina-6 para el tratamiento de casos graves o críticos de COVID-19, tras publicarse resultados positivos de ensayos con 11.000 pacientes.

Hasta ahora, la OMS solo recomendaba un tratamiento para pacientes graves con dexametasona, un corticoesteroide, pero la publicación de los ensayos en Journal of the American Medical Association ha animado a la OMS a incluir esta nueva herramienta contra el coronavirus.

Los test evidencian que el tratamiento con interleucina-6, una glucoproteína segregada por determinadas células, reduce el riesgo de muerte en torno al 4 % (el 17 % en pacientes con ventilación).

Además, en pacientes que todavía no necesitan ventilación, reduce el riesgo de utilizarla el 21 %, en comparación con el uso de corticoesteroides habitual. (I)