La muerte del opositor ruso Alexéi Navalni, ocurrida en 2024, regresó al debate internacional tras las acusaciones de varios Gobiernos europeos de que fue envenenado con epibatidina, una toxina proveniente de una rana que habita entre el suroeste de Ecuador y el norte de Perú.
Los Gobiernos de Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y Países Bajos señalaron en un comunicado que llegaron a la conclusión sobre el envenenamiento a partir de muestras tomadas del cuerpo de Navalni, que confirmaron de forma concluyente la presencia de epibatidina, de acuerdo a las naciones europeas.
Sin embargo, el Kremlin ha rechazado dichos señalamientos.
Publicidad
Santiago Ron, doctor en biología evolutiva y miembro de la Academia Mundial de Ciencias, dijo este lunes a EFE que la rana pertenece al género Epipedobates anthonyi, parte de la familia de las ranas venenosas.
Son diurnas y muchas de las especies dentro de este grupo son aposemáticas, es decir, tienen colores brillantes, que pueden ir de café a rojo, que advierten a sus depredadores que son peligrosas, explicó.
Aseveró que la rana no está en los bosques húmedos, como se ha mencionado sino, con frecuencia, en áreas un tanto disturbadas, que mezclan vegetación nativa y sembríos. Siempre están cerca de fuentes de agua, de riachuelos, porque su reproducción depende de eso.
Publicidad
¿Un veneno mortal en la piel?
Curador de anfibios del Museo de Zoología de Vertebrados de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Ron subrayó que estas ranas -de alrededor de dos centímetros- no producen directamente la toxina, sino que la obtienen de su dieta de ácaros y hormigas.
“Secuestran esas toxinas presentes en la dieta y las pasan a la piel, y de esa forma se protegen de sus depredadores”, aseguró.
Publicidad
“Si tocas la rana y luego los ojos o la boca, sentirás dolor o ardor, pero no morirás. La cantidad de veneno que tiene cada ranita es bien baja”, insuficiente para matar a un humano, dijo, al apuntar que el veneno no pasa a través de la piel, por lo que para el ser humano son “prácticamente inofensivas”.
Según el experto, se necesitarían entre 100 y 200 ejemplares para reunir una dosis letal. Además, existe ya un antídoto que permite neutralizar su efecto pues ya se conoce la base química de la epibatidina y cómo afecta al sistema nervioso.
Creado en laboratorio
El compuesto fue aislado en los años 70 por investigadores del Museo Americano de Historia Natural durante una expedición en Ecuador. El veneno ya no es necesario extraerlo de las ranas, “porque ahora se puede sintetizar en laboratorio”, explicó Ron.
Rusia siempre ha afirmado que Navalni murió por causas naturales en prisión en febrero de 2024, pero, los mencionados cinco países europeos sostienen que, dada la toxicidad de la epibatidina y los síntomas reportados, es muy probable que el envenenamiento fuera la causa de su muerte.
Publicidad
“Solo el Gobierno ruso tuvo los medios, el motivo y la oportunidad de usar esta toxina letal contra Alexei Navalni durante su encarcelamiento en Rusia. Hoy, junto a su viuda, el Reino Unido arroja luz sobre el bárbaro complot del Kremlin para silenciar su voz”, aseguró el sábado Yvette Cooper, ministra británica de Exteriores.
Yulia Naválnaya denunció el envenenamiento de su esposo en septiembre de 2025, aunque entonces los laboratorios extranjeros implicados no publicaron los resultados definitivos. (I)


