En la venerada Sábana Santa, pieza de lino en la que se distingue la imagen de un hombre que -según los católicos- se trataría de Jesús, se ha descubierto recientemente el ADN de “múltiples fuentes”, de acuerdo a nuevos análisis científicos.

Esas fuentes incluyen a seres humanos, animales domésticos, plantas y hongos, según el estudio realizado por investigadores de la Universidad de Padua de esta tela, que se exhibe en la Catedral de San Juan Bautista de Turín (Italia) por la creencia de que esta prenda fue usada para envolver a Jesús después de su crucifixión.

“Esta investigación proporciona información original sobre la diversidad del ADN extraído de muestras recogidas en 1978 de la Sábana Santa de Turín, revelando su complejidad biológica a través de rigurosos análisis de ADN y metagenómicos”, explicaron los investigadores liderados por Gianni Barcaccia.

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Esta descripción es parte del reporte preimpreso publicado en el portal digital BioRXiv. El equipo científico está integrado también por Nicola Rambaldi, Giovanni Gabelli, Vicenzo Agostini, Fabio Palumbo, Elisabetta Moroni, Valeria Nicolini, Liangliang Gao, Grazia Mattutino, Andrew Porter, Pawel Palmowski, Noemi Procopio, Ugo A. Perego, Massimo Lorizzo, Timothy F. Sharbel, Pierluigi Baima, Antonio Torroni, Andrea Squartini y Alessandro Achilli.

En el estudio se indica que los “hallazgos ponen de relieve sus condiciones de conservación e interacciones ambientales, ofreciendo valiosas perspectivas sobre las variantes genéticas identificadas, que se originaron a partir de múltiples fuentes biológicas”.

En este lienzo de lino, de 4.2 metros de largo, se halló linajes de ADN de humanos provenientes de Eurasia (Europa, el norte de África y el suroeste de Asia), del cercano Oriente (suroeste de Asia y noreste de África) y de Medio Oriente.

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En 2022 se realizó la exposición The Mystery Man, en la Catedral de Salamanca (España), en donde se mostró el cuerpo hiperrealista de Jesucristo recreado a partir de la Sábana Santa de Turín. Foto: Diócesis de Salamanca Foto: Diócesis de Salamanca

También, se encontró microbios que están comúnmente en la epidermis humana, así como comunidades de arqueas adaptadas a alta salinidad y hongos, incluyendo mohos. “Esto evidencia las condiciones de conservación de la Sábana Santa a lo largo de los siglos”, destaca la publicación.

Los científicos revelan, además, que la presencia de abundante coral rojo endémico del Mediterráneo, diversas plantas cultivadas -como zanahorias, trigo, maíz, plátanos y cacahuetes- y animales -como vacas, cerdos, gallinas, perros y gatos- “ofrecen una visión fascinante de las diversas fuentes biológicas de los contaminantes que se han acumulado en la Sábana Santa de Turín con el tiempo”.

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Esa contaminación, apuntan, probablemente ocurrió en siglos recientes, particularmente después de los viajes de Marco Polo y Cristóbal Colón.

En el estudio, publicado el pasado 22 de marzo, se detalla que la datación por radiocarbono de dos hilos distintos extraídos del relicario evidencia su uso para reparar la Sábana Santa en los años 1534 y 1694 d. C. mientras que otros dos residuos textiles distintos dan un rango entre 1451 y 1800 d. C., que se superpone con el período de sus intervenciones de reparación.

El portal digital Vatican News se hizo eco de esta investigación al indicar que los rastros de la ADN presentes en la Sábana Santa de Turín apuntan a la probabilidad de que el lienzo haya estado en Oriente Medio.

Vatican News recuerda que los mismos investigadores que elaboraron el reciente estudio publicaron en 2015 un artículo en el que ya anunciaban la presencia de ADN de contaminación de las personas que habían tocado el sudario: más del 55,6 % del Oriente próximo, el 38,7 % de la India y un 5,6 % de europeos.

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“Estos resultados parecen confirmar una estancia de la Sábana Santa en Oriente Medio y en un entorno salino, como el que se encuentra cerca del Mar Muerto, añadiendo otra pieza al mosaico de evidencias científicas a favor de la autenticidad de la Sábana Santa”, considera Vatican News. (I)