Un grupo de científicos cree que todavía es posible dar alcance al cometa interestelar 3I/ATLAS, que actualmente se aleja del sistema solar a gran velocidad. La clave estaría en una maniobra extrema: encender los motores de la nave en un sobrevuelo extremadamente cercano al Sol para aprovechar el llamado efecto Oberth.

Según el estudio, si la misión se lanzara en 2035 podría interceptar a 3I/ATLAS hacia 2085, a una distancia de 732 unidades astronómicas (AU) del Sol, es decir, 732 veces la distancia entre la Tierra y nuestra estrella, lo que equivale a unos 109.000 millones de kilómetros.

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Como referencia, la sonda activa más lejana, Voyager 1, se encuentra actualmente a unas 170 AU tras casi el mismo tiempo de viaje.

Para cubrir en décadas la enorme distancia hasta el cometa interestelar 3I/ATLAS, los investigadores proponen aprovechar el llamado efecto Oberth, formulado en 1929 por el ingeniero austrohúngaro Hermann Oberth.

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El principio establece que una nave que cae en un campo gravitatorio como el del Sol, incrementa su velocidad; si en el punto de mayor cercanía enciende sus motores, el impulso genera un aumento mucho mayor de velocidad que en cualquier otro punto de la órbita.

Observaciones del cometa 3I/ATLAS realizadas con el Observatorio Gemini Sur (Observatorio Internacional Gemini/NOIRLab/NSF/AURA/Shadow the Scientist. Procesamiento de imágenes: J. Miller y M. Rodriguez (Observatorio Internacional Gemini/NSF NOIRLab), T.A. Rector (Universidad de Alaska Anchorage/NSF NOIRLab), M. Zamani (NSF NOIRLab)).

Según T. Marshall Eubanks, ex científico de la NASA y coautor del estudio, prácticamente todos los lanzamientos espaciales emplean este principio. Misiones como Artemis 2 realizan sus principales encendidos en el punto más cercano a la Tierra. Sin embargo, ejecutar una maniobra Oberth directamente en torno al Sol, como la planteada para interceptar 3I/ATLAS, no tiene precedentes.

El Sol es el mejor lugar para obtener el impulso necesario, pero eso implica acercarse más que en cualquier misión anterior. La nave tendría que pasar extremadamente cerca de nuestra estrella, soportando un calor extremo dentro de la corona solar.

La experiencia más cercana hasta ahora es la de la Parker Solar Probe, que resistió temperaturas abrasadoras gracias a un escudo térmico especial. Los investigadores creen que, con una protección similar y mejorada, la maniobra sería viable.

El plan contempla una nave relativamente pequeña, similar a New Horizons. Antes de dirigirse al Sol, viajaría a Júpiter para frenar su velocidad mediante un impulso gravitatorio, una etapa necesaria para poder acercarse lo suficiente a la estrella sin salir despedida. Después, regresaría hacia el Sol y encendería potentes cohetes en el momento preciso para ganar la velocidad definitiva, con ayuda de lanzadores como Starship.

Según el impulso que logre alcanzar, la nave podría encontrarse con el cometa después de varias décadas de viaje. No sería posible orbitarlo: la misión solo permitiría un sobrevuelo rápido para recoger datos.

La propuesta surge en un momento en que nuevas instalaciones como el Observatorio Vera C. Rubin podrían detectar más objetos interestelares en los próximos años, mientras la Agencia Espacial Europea prepara la misión Comet Interceptor para interceptar futuros visitantes.

Aun así, los autores sostienen que dominar maniobras solares extremas abriría la puerta a explorar regiones muy lejanas del sistema solar e incluso buscar mundos aún no confirmados. (I)