En un caluroso día de Ohio en 2003, Carrie Schmitt estaba caminando con su hijo pequeño.

Mientras exploraban la ciudad, comenzó a sentirse mal y sus piernas comenzaron a hincharse.

Sus pies continuaron creciendo y se hicieron casi tres veces su tamaño normal. Fue entonces cuando llamó a los servicios de emergencia y la llevaron al hospital con un shock anafiláctico.

Los médicos que la trataron estaban desconcertados.

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Inicialmente, sospechaban que la reacción se debía a una picadura de abeja o al polen, pero a Carrie le hicieron la prueba de ambos y no era alérgica a ninguno de los dos.

Cuando se recuperó, fue dada de alta, pero durante los meses siguientes siguió teniendo reacciones.

Después de muchas pruebas y consultas, los médicos finalmente establecieron un diagnóstico: urticaria colinérgica y solar: Carrie era alérgica al calor y al sol.

Carrie, una amante del clima soleado, estaba devastada.

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Fue como la muerte de mi vida anterior”, dice.

La alergia de Carrie se había vuelto tan grave que ya no podía subir escaleras ni hacer ningún movimiento rápido, como barrer el suelo.

Si su cuerpo siente calor, entra en shock anafiláctico.

La enfermedad

La doctora Mansi Kanuga, una especialista en alergias de la Clínica Mayo, dice que hay una “variedad de teorías” sobre la causa de la urticaria colinérgica y solar, pero “el mecanismo subyacente específico no se comprende bien”.

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“Estos trastornos probablemente son el resultado de una mayor sensibilidad de las células alérgicas (conocidas como mastocitos) a las condiciones o estímulos ambientales”, explica.

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Los mastocitos son parte del sistema inmunológico y ayudan a combatir las infecciones. Cuando detectan un alérgeno, liberan histamina.

Los médicos de Carrie creen que sus alergias pueden estar relacionadas con el nacimiento de su hijo.

Carrie perdió mucho peso mientras lo amamantaba y, a diferencia de sus otros dos bebés, su hijo tenía un apetito voraz y lo amamantaba casi constantemente.

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Su cuerpo se agotó de nutrientes hasta el punto en que su cabello comenzó a caerse.

Carrie dice que los médicos creen que su cuerpo pudo haberse sentido como si estuviera siendo atacado y etiquetó erróneamente al calor como el enemigo.

A la pintura

Mientras Carrie trataba de entender el diagnóstico, se sentía cada vez más frustrada.

El único lugar seguro para ella era la cama, de la que no pudo salir durante meses.

Dice que tuvo suerte, su esposo en ese momento tenía un buen trabajo y seguro médico y pudo cuidar a los niños, pero ella a ella le costó aceptar su condición.

A menudo pensaba: “No puedo quedarme aquí durante 50 años. Esta no puede ser mi vida”.

“Un día, una voz apareció en mi cabeza y dijo: ‘Ahora que tu vida ha terminado, ¿por qué no haces lo que quieres y pintas?’”.

Carrie siempre había amado el arte, pero lo había abandonado cuando era adolescente, influida por otros para seguir una carrera más segura.

CARRIE SCHMITT

Antes de su alergia al calor, había trabajado como redactora médica en el Hospital de Niños de Cincinnati, donde escribía para revistas médicas, libros de texto y el sitio web del hospital.

Pero pintar “simplemente me llevó a este otro ámbito donde mi condición física no importaba”, dice.

“No podía esperar para despertarme por la mañana y pintar. Es todo lo que quería hacer. Desarrollé una relación realmente hermosa con la creatividad porque me salvó”.

Nueva vida

Carrie pudo sentarse en la cama y balancear su cuaderno de bocetos sobre sus rodillas y rodearse de todos los materiales que necesitaba.

Se describe a sí misma como una “pintora intuitiva”, que deja que la pintura emerja sin un plan y así crea algo “más grande de lo que podía imaginar”.

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Sus cuadros son coloridos y cuentan con muchas flores, que se remontan a la historia de su familia como jardineros.

Mientras Carrie comenzaba a pintar, también estaba probando diferentes tratamientos.

La urticaria colinérgica y solar a menudo se maneja minimizando la exposición a factores desencadenantes como baños calientes y luz solar directa.

Los antihistamínicos también pueden ser útiles para reducir la picazón y la urticaria.

Pero Carrie descubrió que su alergia no respondía bien a los tratamientos tradicionales y comenzó a explorar enfoques más holísticos, incluida la terapéutica avanzada contra la alergia (AAT).

La AAT implica colocar almohadillas en el cuerpo y aplicar una presión suave. Es similar a la acupuntura, pero no se utilizan agujas.

La doctora Kanuga le dijo que, por el momento, la AAT no era un enfoque científico estudiado para el manejo de las alergias.

Carrie se mostró escéptica entonces, pero dice que después de los tratamientos la mejora fue “tan inmediata que me sorprendió”.

Pudo levantarse de la cama y caminar, podía conducir de nuevo y subir las escaleras. De vez en cuando le salía un sarpullido, pero las reacciones se reducían.

Otros tratamientos

Hubo otro tratamiento, más drástico, del que sus médicos sugirieron que podría beneficiarse, pero le cambiaría la vida: mudarse de Ohio, donde las temperaturas pueden alcanzar temperaturas máximas de 38 °C, a un clima más templado.

Carrie decidió dar el paso y se mudó a la lluviosa Seattle, donde las temperaturas máximas generalmente rondan los 21°C.

Con el ambiente más fresco, Carrie comenzó a ver mejoras graduales en su condición hasta que pudo hacer yoga y pintar más allá de su dormitorio.

Comenzó a buscar un estudio, pero después de enfrentarse a los exorbitantes precios de las propiedades de Seattle, compró un autobús escolar, lo pintó de rosa, lo llamó Rosie y lo convirtió en un espacio de arte.

“Resultó ser una de las mejores bendiciones de mi vida”, dice Carrie.

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Si bien la mujer dice que tiene más libertad en Seattle, aún debe tener cuidado con los veranos cada vez más cálidos y los incendios forestales del estado de Washington.

Cuando los veranos son demasiado calurosos, debe buscar refugio en habitaciones de hotel con aire acondicionado o cabañas en islas más frescas.

Admite que, a veces, controlar la afección puede resultar difícil. Se pierde los juegos deportivos de sus hijos cuando hace demasiado calor y depende de su familia para que la ayude con las compras y las tareas del hogar que requieren demasiado movimiento.

Pero también hay cosas positivas. La ha llevado a escribir sus memorias, “La historia de cada flor”, y está impartiendo clases de arte en línea con la esperanza de inspirar a otros a abrazar la creatividad en momentos difíciles.

“La creatividad puede ser tu aliada, tu amiga o tu amada”, dice. “Siempre está ahí”.