En el corazón de la capital guatemalteca, una “abuelita” de más de 3.500 kilos desafía las estadísticas de la biología. Trompita, la emblemática elefanta asiática del Zoológico Nacional La Aurora, celebró este sábado su 65 cumpleaños, consolidándose como un hito de longevidad que supera la esperanza de vida promedio de su especie en libertad.
Nacida alrededor de 1961, llegó al recinto en 2008 tras ser rescatada de un circo local. Desde entonces, se convirtió en el tercer ejemplar de su especie en habitar el parque, ganándose el cariño del público como uno de los animales más emblemáticos y queridos por los visitantes.
La jornada no fue solo un festejo familiar, sino un despliegue de gestión veterinaria. Con un “pastel” de frutas, el equipo honró a la elefanta, quien al entrar en su etapa de vejez —o categoría geronte— requiere cuidados que combinan la ciencia con el afecto.
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Andrés Tello, nutricionista del parque, detalló que la cumpleañera mantiene una dieta de 250 libras diarias que incluye heno, frutas y un concentrado especial importado.
“Es un elefante que ha sobrepasado las expectativas de vida en promedio de un elefante en libertad; aquí, bajo cuidado profesional, se dan los mejores cuidados para que el animal pueda mantenerse”, explicó.
Por su parte, Adriana Jiménez, encargada de bienestar animal en el zoológico, subrayó que el manejo diario incluye un entrenamiento podal —limpieza y cuidado especializado de las patas— para garantizar su movilidad y la adecuación de su recinto con suelos suaves para proteger su estructura ósea.
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“Actualmente podemos ver que Trompita, al cumplir 65 años, ya es un animal que está en categoría geronte, es decir, que ya es como una abuelita. Los cuidados con ella son muy especiales (...) se le brindan ciertos retos siempre adaptados a ella para que pueda obtener alimento o se estimule mentalmente”, explicó Jiménez.
El evento funcionó además como una plataforma de sensibilización ambiental. Según los expertos, el trabajo diario busca que el ejemplar presente conductas naturales y sirva para educar a la población sobre la preservación de fauna silvestre en peligro de extinción.
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Con un peso de 3.500 kilos (7.700 libras) y una condición física óptima, Trompita es hoy el testimonio vivo del éxito de los programas de cuidado profesional y conservación en cautiverio. (I)


