En redes sociales aparecen videos de personas que imitan comportamientos animales, utilizan orejas, colas o máscaras artesanales y, en algunos casos, se desplazan en cuatro patas en espacios públicos. Detrás de estas escenas virales conviven dos comunidades distintas que suelen ser confundidas: los therians y los furries, cuyos orígenes, prácticas y motivaciones no son las mismas.

El fenómeno ganó especial visibilidad en Argentina, donde la palabra therian comenzó a circular con más fuerza en TikTok, Instagram y foros digitales, impulsada por contenidos virales y el debate generado en redes sociales. Quienes se identifican de este modo aclaran que no se trata de un juego ni de una performance, sino de una vivencia identitaria o espiritual. Aunque reconocen que biológicamente son personas, afirman sentir una conexión profunda con un animal no humano, como perros, gatos, lobos o felinos.

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“Desde la psicología clínica no podríamos hablar de un trastorno de personalidad, porque no hay una pérdida de contacto con la realidad”, detalló a LV12 el psicólogo Mario Haro.

Qué son los therians y cómo se definen

El término therian proviene de therianthropy y se utiliza para describir a personas que experimentan una identificación persistente con un animal. Según relatan quienes forman parte de esta comunidad, la experiencia puede tener un componente psicológico, simbólico o espiritual. Algunos hablan de “shifts”, estados en los que sienten mayor cercanía con su identidad animal, mientras que otros viven esa conexión de forma interna, sin expresarla corporalmente.

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Desde la propia comunidad subrayan que no creen ser literalmente animales ni reclaman un estatus legal distinto, sino respeto por una vivencia personal que, para muchos, resulta difícil de explicar fuera de los espacios digitales.

Furries: arte, fandom y cultura pop

A diferencia de los therians, los furries se identifican como parte de un fandom centrado en el arte y la cultura de personajes antropomórficos, es decir, animales con características humanas. Su expresión más visible son los fursuits, trajes elaborados que representan a estos personajes y que suelen utilizarse en convenciones, encuentros y producciones artísticas.

La comunidad furry surgió en Estados Unidos en la década de 1980, vinculada al cómic y la animación, y se expandió globalmente con una fuerte presencia en internet.

Viralidad, confusión y debate público

El auge de plataformas como TikTok e Instagram amplificó la visibilidad de ambas comunidades, pero también profundizó la confusión entre ellas. Videos de personas corriendo en parques, utilizando máscaras o trajes de animales suelen circular sin contexto, lo que lleva a que prácticas distintas sean interpretadas como parte de un mismo fenómeno. (I)