El Sábado Santo o de Gloria es un día de silencio absoluto para la Iglesia, que reflexiona “sobre la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, así como su descenso a los infiernos y su posterior Resurrección”.

Así explica AciPrensa el importante “día de la espera” para los católicos.

El Sábado de Gloria es la Virgen María “quien consuela a los apóstoles de Jesús. Les recuerda lo que dijo su hijo: “Al tercer día resucitaré”, reseña El Comercio.

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Por ese apoyo a quienes creen “que todo ha acabado”, ese día se recuerda a María no solo por el dolor, sino por “la valentía y mantener viva la esperanza”.

La comunidad cristiana vela junto al sepulcro. Callan las campanas y los instrumentos. Se ensaya el Aleluya, pero en voz baja. Es día para profundizar. Para contemplar. El altar está despojado. El sagrario, abierto y vacío, señala AciPrensa.

Qué se celebra cada día de la Semana Santa

Qué es la Liturgia de las Horas

El Sábado Santo es un día alitúrgico; oficialmente, la Iglesia se centra en la Liturgia de las Horas, señala Aleteia.

Esa liturgia “es el conjunto de oraciones (salmos, antífonas, himnos, oraciones, lecturas bíblicas y otras) que la Iglesia ha organizado para ser rezadas en determinadas horas de cada día”.

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Silencio y Vigilia Pascual en Sábado de Gloria

En palabras del ya fallecido papa Benedicto XVI, “el Sábado Santo es el día del ocultamiento de Dios, como se lee en una antigua homilía: “¿Qué es lo que hoy sucede? Un gran silencio envuelve la tierra; un gran silencio y una gran soledad, porque el Rey duerme (...). Dios ha muerto en la carne y ha puesto en conmoción a los infiernos”, recuerda El Comercio.

Ese crucial Sábado Santo es para recordar por qué ha muerto Jesucristo y tener presente la promesa de que resucitará “de entre los muertos”.

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En horas de la tarde o noche de ese día, la Iglesia celebra la Vigilia Pascual, “la más importante de todas las celebraciones cristianas, porque conmemora la Resurrección de Jesucristo”, anota AciPrensa.

¿Cómo es la ceremonia? Al inicio de la Vigilia, luego de encenderse el cirio y proclamarse la Resurrección, se recita el “Pregón Pascual”.

“En él se relata brevemente la historia de la salvación desde la creación, la prueba y caída de Adán, la espera y liberación del pueblo de Israel, hasta la entrega de Jesucristo, quien murió por nuestros pecados y nos lleva a la salvación”.

Esa noche se bendicen el fuego y el agua.

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Durante la Vigilia, añade el medio, “la Iglesia entera renueva sus promesas bautismales renunciando a Satanás a sus seducciones y a sus obras, se bendice la pila bautismal o un recipiente en representación, y se recita la letanía de los Santos”.

Qué es la Liturgia de la Palabra

Después de colocar el Cirio Pascual sobre un candelabro, se canta el Pregón Pascual o Exsultet, explica Cope sobre los ritos de la especial Vigilia.

Sobre la Liturgia de la Palabra reseñan que en esta Vigilia, la madre de todas las Vigilias, se proporcionan nueve lecturas.

Siete están tomados del Antiguo Testamento; dos del Nuevo Testamento. Después de las Lecturas del Antiguo Testamento, se lee o se canta un verso del Salmo.

En Desde la Fe apuntan: Se proclaman siete lecturas del Antiguo Testamento que tienen finalidad de que todos los cristianos recordemos que Dios cumplió todas sus promesas y las seguirá cumpliendo.

La Lectura de la Palabra de Dios es parte fundamental de la Vigilia Pascual.

Luego vienen la aclamación y proclamación del Evangelio.

“La noche pascual tiene, como toda celebración litúrgica, dos partes centrales”, describe AciPrensa.

- La Palabra: Solo que esta vez las lecturas son más numerosas (nueve, en vez de las dos o tres habituales).

- El Sacramento: Esta noche, después del camino cuaresmal y del catecumenado, se celebran, antes de la eucaristía, los sacramentos de la iniciación cristiana: el Bautismo y la Confirmación”.

Mojarse en Sábado Santo

Una tradición, nacida en la Edad Media, es la de arrojarse agua unas personas otras.

Según Infobae, se mojaban “porque la Iglesia católica ordenaba que se guardara luto absoluto durante la Semana Santa, no se podían ni bañar, periodo que terminaba precisamente el sábado. Al llegar este día, las personas solían lanzarse cubetas de agua para purificar su alma y lavar sus pecados”.

Esa práctica, en México, acarrea multas actualmente.

Hace un año, ese medio indicaba: “El Sábado de Gloria, algunas personas deciden mojarse en las calles, plazas, fuera de sus casas. Sin embargo, lanzar grandes cantidades de agua está penalizado en la Ciudad de México”.

(I)

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