Alemania, Canadá, EE. UU., Francia, Italia, Japón y Reino Unido integran el denominado Grupo de los Siete (G-7). Se trata de los siete países con más peso político, económico y militar del mundo; en conjunto solo representan el 10% de la población mundial, pero suman el 65% del producto interno bruto (PIB) mundial.

Cuando se creó en 1975 se componía de seis miembros, en 1976 pasaron a ser siete con la entrada de Canadá y el grupo se convirtió en G8 cuando se fue incluyendo a Rusia a partir de 1998.

En marzo de 2014, en el contexto de la crisis entre Rusia y Ucrania, los miembros del G7 decidieron suspender la labor del G8, entonces presidido por Rusia. La cumbre de Bruselas (4 y 5 de junio de 2014) confirmó la reanudación de toda la labor del G8 en formato G7.

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El G7 se reunió por primera vez en 1975, por iniciativa de Francia, para hacer frente a la primera crisis del petróleo (Cumbre de Rambouillet). Este grupo informal de países económicamente adelantados se reúne una vez al año en una cumbre de jefes de Estado y de Gobierno.

Desempeña fundamentalmente un papel de orientación e impulsión política y se basa en valores compartidos: promoción de la democracia, respeto de los derechos humanos, economía de mercado libre e inclusiva, respeto del derecho internacional, según detalla el Ministerio de Europa y de Asuntos Exteriores de Francia.

Cuando una actuación conjunta puede aportar un valor añadido, los miembros del G7 se esfuerzan en identificar juntos las medidas que deben tomarse en relación a las grandes cuestiones sobre retos políticos de seguridad, gobernanza de la globalización y gestión de los bienes públicos mundiales. El G7 no es una institución internacional. No toma medidas de obligatorio cumplimiento sino que fija objetivos y estándares comunes.

Primera cita en tiempos de pandemia

Los líderes del G7 celebran entre el 11 y el 13 de junio en Cornualles (suroeste de Inglaterra) la primera cumbre presencial en dos años para abordar la recuperación pos-pandemia, la crisis climática y la creación de empleo.

Se darán cita cerca de la localidad de St Ives en medio de estrictas medidas de seguridad, con un coste estimado de 70 millones de libras (99 millones de dólares), según cálculos de algunos expertos.

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Este será, además, el primer viaje internacional del presidente de EE. UU., Joe Biden, quien el día 13 será recibido por la reina Isabel II en el castillo de Windsor, a las afueras de Londres.

En la agenda destacará la recuperación global tras la crisis provocada por la pandemia, que forzó a muchos países a acumular deuda para evitar el colapso económico, mientras que se abordará el fortalecimiento de los sistemas sanitarios a fin de proteger a la población de futuras pandemias.

El primer ministro británico, Boris Johnson, como anfitrión de esta cita, pedirá a los líderes del G7 esfuerzos para ayudar a vacunar al mundo entero contra el covid-19 para finales de 2022.

Según fuentes gubernamentales, Johnson considera que la cumbre supone una “oportunidad crucial” para aprovechar la experiencia de las democracias más influyentes del mundo a la hora de superar la pandemia e impulsar la recuperación económica.

Se espera que 6.500 agentes, muchos procedentes de fuerzas policiales de todo el país, controlen la seguridad del evento, que estará rodeado por una valla de acero de tres metros de altura.

También se esperan protestas, aunque las autoridades han advertido de que solo estarán autorizadas en algunos lugares, entre ellos en Exeter, debido a las restricciones por el covid. (I)