Luciendo su tradicional sombrero chotano de paja y ala ancha y un terno con motivos indígenas, Pedro Castillo asumió este miércoles la Presidencia de Perú recibiendo los símbolos del poder del Estado de manos de la presidenta del Congreso, María del Carmen Alva, y en medio de ambiente esperanza, pero también inquietud del sector privado y de peruanos que temen un brusco giro hacia el socialismo luego de tres décadas de políticas liberales.

“Juro por Dios, por mi familia, por mis hermanas y hermanos peruanos, campesinos, pueblos originarios, ronderos, pescadores, docentes, profesionales, niños, jóvenes y mujeres, que ejerceré el cargo de presidente de la República por el periodo 2021-2026. Juro por los pueblos del Perú, por un país sin corrupción y por una nueva Constitución”, afirmó el maestro rural, que aseguró que no buscará un segundo mandato y retomará sus labores docentes en 2026.

En su primer discurso como mandatario, Castillo, de 51 años, fue enfático en recordar el pasado colonial de Perú y en señalar que esas estructuras de dominación aún están presentes al haber aún poblaciones excluidas y marginadas por las que dijo que enviará de inmediato al Congreso un proyecto para reformar la Constitución.

“Presentaremos ante el Congreso un proyecto ley para reformar la Constitución que, tras ser debatido por el Parlamento, esperamos que sea aprobado y luego ser sometido a referendo popular”, manifestó el presidente. Dijo que el país no puede ser “condenado a seguir prisionero” de la Carta Magna promulgada en 1993 por el entonces presidente Alberto Fujimori.

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“Insistiremos en esta propuesta, pero dentro del marco legal que la Constitución proporciona. Tendremos que conciliar posiciones con el Congreso”, indicó Castillo, cuyo partido Perú Libre tiene solo 37 de los 130 escaños del Legislativo.

Castillo dio a conocer que no gobernará desde el Palacio de Pizarro, la casa de gobierno, que cederá al nuevo Ministerio de las Culturas para que sea un museo sobre la historia nacional.

“Yo no gobernaré desde la ‘Casa de Pizarro’... Tenemos que romper con los símbolos coloniales para acabar con las ataduras de la dominación”, dijo el mandatario y agregó que “es necesario también interculturalizar al Estado y establecer que, cuando se tomen decisiones relevantes, se consideren las voces de las comunidades originarias y del pueblo afroperuano”.

En su intervención, el mandatario descartó que vaya a ejecutar la estatización de alguna actividad productiva y, en su lugar, anunció la defensa del concepto de “rentabilidad social” en las inversiones privadas y la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, recoge EFE.

A la investidura de Pedro Castillo asistieron el presidente de Colombia, Iván Duque (c-d); el rey de España, Felipe VI (c); y el mandatario ecuatoriano, Guillermo Lasso (c-i), entre otros dignatarios extranjeros. Foto: EFE

“No pretendemos, ni remotamente, estatizar ninguna economía, ni hacer una política de control de cambios”, dijo Castillo y recordó que durante la campaña electoral “se ha tratado de asustar a la población con el cuento” de que quería “expropiar los ahorros, las casas, los automóviles, las fábricas”, lo cual, aseguró, “es totalmente falso”.

“No haremos nada de eso, queremos que la economía mantenga un orden y predictibilidad, que es la base de las decisiones de inversión”, agregó.

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El jefe de Estado declaró que es posible realizar los cambios que espera la población “con responsabilidad, respetando la propiedad privada y poniendo adelante los intereses de la nación” y agregó que lo que buscará con su gobierno es “que se acaben los abusos de los monopolios, de los consorcios que corrompen y cobran sumas artificialmente elevadas por los bienes y servicios básicos, como el gas doméstico y las medicinas”.

Castillo anunció también que la lucha contra el COVID-19 seguirá siendo una prioridad en su administración. El maestro rural recibe al país con mayor mortalidad por coronavirus per capita, con cerca de 200.000 fallecidos, y una economía que pugna por recuperarse tras contraerse el 11,8 % en 2020.

“Nuestra primera tarea es seguir con la lucha de la pandemia del COVID-19. Esto no ha terminado. Saldremos adelante. Nos toca gobernar en un momento de gravedad de nuestro país, pero estoy seguro de que vamos a alcanzar la vacunación [de la población]. La salud será prioridad”, apuntó.

Ya en el tema de políticas sociales, el maestro y exlíder sindical anunció que las ollas populares serán integradas en políticas nacionales y asignará una transferencia directa e inmediata de apoyo financiero de 700 soles ($ 175) a cada familia vulnerable y en materia de educación dijo que prevé declarar a la educación peruana en estado de emergencia y al internet como un derecho y no un servicio. Castillo anunció también que los jóvenes peruanos que no estudian ni trabajan deberán acudir al servicio militar.

El presidente Pedro Castillo acompañado de su esposa en la llegada al Palacio de Gobierno para la ceremonia de Investidura. Foto: EFE

En corrupción y seguridad, prometió revisar toda la legislación actual y sancionar con dureza y rapidez a todos los que participen en ella, incluidos los empresarios, y dio a los delincuentes extranjeros “72 horas de plazo para salir del país”.

Entre sus anuncios, Castillo dijo que implementará “el criterio de rentabilidad social” en la actividad minera y otras industrias, que significa que “todo proyecto debe contribuir con dinamizar la economía local, regional y nacional”. “Si un proyecto no tiene rentabilidad social, no va”, afirmó.

El mandatario, católico y contrario al aborto y las uniones entre personas del mismo sexo, decidió aplazar dos días la designación de su jefe de gabinete y ministros, considerados clave para definir la línea que tomará la nación, algo que resulta inédito en comparación con sus predecesores.

Su ceremonia de investidura fue sobria y sencilla y estuvieron presentes todos los representantes de los poderes del Estado, el Congreso en pleno y familiares cercanos del mandatario. Muchas calles del centro de Lima estaban cercadas por la policía, que desplegó 10.000 agentes, mientras decenas de partidarios de Castillo le manifestaban su apoyo, refiere AFP.

A la ceremonia de investidura asistieron todos los representantes de los poderes del Estado, el Congreso en pleno y familiares cercanos del mandatario. Foto: EFE

A la juramentación asistieron el rey Felipe VI de España, cinco presidentes (Argentina, Bolivia, Colombia, Chile y Ecuador) y dos vicepresidentes (Brasil y Uruguay), un enviado del presidente estadounidense, Joe Biden, el secretario de Educación, Miguel Cardona, y el exmandatario boliviano Evo Morales, a quien algunos comparan con Castillo por el origen rural de ambos.

Las últimas encuestas señalan que Castillo es visto por los peruanos con una mezcla de esperanza (34 %), incertidumbre (29 %), confianza (16 %) y miedo (15 %).

A Castillo le esperan dos días más de ceremonias, este jueves en Ayacucho una juramentación simbólica y el viernes una parada militar en Lima. Con estos actos se completará la asunción de presidente, que tiene el desafío de superar la pandemia, reactivar la economía y acabar con las convulsiones políticas que llevaron al país a tener tres presidentes en noviembre de 2020. (I)