La Organización Meteorológica Mundial (OMM) afirmó que el número de víctimas por las fuertes lluvias e inundaciones en Libia podría haber sido menor si contaran con mejores sistemas de alerta temprana y hubiera podido ordenar evacuaciones

“La tragedia en Libia pone de relieve las consecuencias devastadoras y en cascada del clima extremo en los Estados frágiles y muestra la necesidad de alertas tempranas multirriesgos que abarquen todos los niveles de gobierno y sociedad”, indicó Petteri Taalas, secretario general del organismo.

Hasta el momento la cifra de fallecidos es de 6.800 y de más de 10.000 desaparecidos.

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Aumentan a 2.300 las víctimas mortales por la tormenta Daniel y las inundaciones en Libia

Taalas subrayó que la OMM ha intentado colaborar los últimos años con las autoridades libias para recuperar los sistemas de prevención ante desastres meteorológicos, pero que la inseguridad en el país ha dificultado estos trabajos.

“Muchos sistemas de observación quedaron destruidos en un país que era próspero y en el pasado tenía servicios de este tipo bastante modernos”, añadió el máximo responsable de la OMM.

Taalas destacó el caso de Libia para promover el actual programa de la OMM para mejorar los sistemas de alerta meteorológica global, con un presupuesto de 3.100 millones de dólares y cuyo objetivo es lograr que todos los países del planeta estén cubiertos por este tipo de servicios en el plazo de cinco años.

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El programa ya está trabajando con 30 países del grupo de economías menos desarrolladas, principalmente naciones africanas pero también estados insulares y del sur de Asia y Latinoamérica, con la meta de aumentar la cifra de beneficiados a 100 economías en 2027.

Se explicó que el Centro Meteorológico Nacional de Libia emitió alertas tempranas sobre el fenómeno meteorológico extremo al menos 72 horas antes y pese a esto no se abordó el riesgo planteado por el envejecimiento de las represas. En una estación se registraron 414,1 mm en 24 horas.

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“La fragmentación de los mecanismos de gestión y respuesta a desastres del país, así como el deterioro de la infraestructura, exacerbaron la enormidad de los desafíos. La situación política es un factor de riesgo, como estamos viendo actualmente en muchos países”, añadió.

La institución de monitorear el clima tiene fallas en sus sistemas informáticos así como una escasez crónica de personal.

Aviones y barcos de países de Medio Oriente y Europa están llevando ayuda de emergencia al país norteafricano, ya de por sí marcado por años de conflicto.

Además de los muertos y desaparecidos, decenas de miles de personas han sido desplazadas por las inundaciones repentinas del domingo, a raíz de la tormenta Daniel, que afectaron en particular a la ciudad costera mediterránea de Derna.

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Los testigos compararon las inundaciones con un tsunami. Dos represas del río Wadi Derna se rompieron y provocaron riadas de aguas y lodo que arrasaron edificios, vehículos y a las personas que se encontraban dentro de ellos.

Muchas personas fueron arrastradas al mar. El martes empezaron a aflorar cadáveres en el Mediterráneo, cuya agua se volvió marrón como el barro.

La ONU prometió 10 millones de dólares para apoyar a los sobrevivientes en Libia, incluidas al menos 30.000 personas que, según dijo, se habían quedado sin hogar en Derna.

Esto es casi un tercio de la población de esta ciudad del este de Libia antes del desastre. (I)