El líder nacionalista hindú, Narendra Modi, se ha asegurado un mandato histórico para ser primer ministro de la India por tercera ocasión consecutiva, pero con poder reducido luego de perder la abrumadora mayoría parlamentaria de la que había disfrutado durante la última década.

Este tercer mandato seguido equipara a Modi con Jawaharlal Nehru, el primer mandatario de la India después de la independencia del Imperio británico en 1947, quien gobernó el país durante tres legislaturas ininterrumpidas hasta su muerte en 1964.

Solo la toma de posesión, que previsiblemente tendrá lugar este sábado, separa a Modi del puesto de primer ministro. Aunque, a diferencia de lo sucedido en las dos legislaturas anteriores, la falta de una mayoría de su partido, el Bharatiya Janata Party (BJP), le forzará a mantener el respaldo de sus aliados de coalición para seguir en el poder.

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El ascenso de Modi, quien asegura ser una figura divina enviada para cumplir una misión, ha sido tan rápido como controvertido.

Vida política

El político de 73 años se hizo jefe de Gobierno de su estado natal, Gujarat, en 2001, permaneció en el poder hasta 2014 y dejó un mandato marcado por un rápido desarrollo económico, pero también por una importante controversia relacionada con los disturbios de 2002, una serie de enfrentamientos comunales que resultaron en la matanza de más de 1.000 personas, en su mayoría musulmanes.

Predicador del nacionalismo hindú en un país en donde alrededor del 80 % de la población practica esa religión, la popularidad de Modi aumentó impulsada por su imagen de líder fuerte y decisivo, y su promoción de reformas económicas e iniciativas de desarrollo.

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En 2014 dirigió al BJP a una victoria histórica en las elecciones nacionales y se convirtió en primer ministro después de una década de Gobierno del partido Congreso Nacional Indio (INC) de la dinastía Nehru-Gandhi.

Narendra Modi. Foto: EFE

Su mandato como primer ministro de una potencia económica emergente de 1.400 millones de personas ha sido una combinación de importantes políticas económicas, como la controvertida medida de desmonetización de 2016, y un fuerte énfasis en el nacionalismo hindú que ha polarizado al país.

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Modi, que alguna vez fue un paria internacional y que se enfrentó al aislamiento de Estados Unidos y Reino Unido, ha visto a la India interpretar un papel más prominente en el escenario global, proyectándose incluso a sí mismo como “la voz del Sur Global”.

El gasto del gobierno de Modi se ha centrado principalmente en establecer una red de desarrollo de infraestructura. Sin embargo, el lento ritmo de la inversión privada, la escasez de empleos y una inflación descontrolada han planteado grandes desafíos que tendrá que enfrentar en su tercer mandato.

Según el propio Modi, su viaje casi mitológico comenzó en las estrechas calles de Vadnagar, una pequeña y anodina ciudad de Gujarat.

Modi fue el tercero de seis hijos de Damodardas Modi y Hiraba Modi y sus “primeros años estuvieron lejos de ser un cuento de hadas”, según su sitio web.

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Su biografía afirma, y Modi lo repite sin cesar, que de muy joven ayudó a su padre a vender té en la estación de tren local.

Esto ocurrió cuando “la guerra con Pakistán estaba en su apogeo”, expresa Modi sin especificar cuál, ya que India y Pakistán libraron tres guerras después, dos en 1965 y 1971.

Servir té a los soldados “a una edad notablemente temprana” demostraba una “firme resolución de responder al llamado de la madre India”, dice la biografía. Más tarde, pasó gran parte de su tiempo viviendo la vida de un mendigo sin hogar en el Himalaya, mendigando comida durante 35 años, según una entrevista ofrecida en 2020.

Modi, que afirma haberse graduado en Ciencias Políticas Integrales en 1978, manifiesta que era un experto en tecnología desde el principio y utilizó una cámara digital en 1988, cuando el dispositivo no existía en la India, y el correo electrónico en la década de 1980, cuando no era accesible.

Todas estas afirmaciones, y muchas más, que no coinciden con las fechas no han podido ser verificadas.

Religiosidad y política

Modi es conocido por su extraña habilidad para mezclar su religiosidad con la política y la gobernanza, si bien la India es un país constitucionalmente secular.

Sus discursos se han caracterizado por una retórica islamófoba y un lenguaje incendiario contra los 200 millones de musulmanes en la India.

Una de sus mayores muestras de religiosidad fue en enero de este año, cuando consagró un controvertido templo hindú construido sobre las ruinas de una mezquita del siglo XVI destruida por fanáticos hindúes en la ciudad de Ayodhya, del estado de Uttar Pradesh.

En la campaña de estas elecciones Modi apeló a su principal base de votantes nacionalistas hindúes y afirmó haber sido elegido por Dios para cumplir una misión mayor.

“Hasta que mi madre estuvo viva, creí que tal vez mi nacimiento fue biológico. Pero después de su muerte, ahora estoy convencido de que Dios me ha enviado aquí”, expuso Modi a un canal de televisión hindi. (I)